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REUNIÓN EN CHIPRE

El Eurogrupo inicia la presión para que España pida el rescate

Guindos inisiste en que no espera nuevas condiciones para España si pidiera el rescate

Alemania no prevé una recapitalización directa de los bancos españoles hasta enero

La tensión de los mercados sobre España se ha relajado pero casi nadie duda de que volverá

Luis de Guindos y presidente del Eurogrupo en mayo
Luis de Guindos y presidente del Eurogrupo en mayo REUTERS

Apenas nueve meses, los que lleva Mariano Rajoy como presidente, son relativamente escasos como para conocer a alguien. Pero a estas alturas los socios europeos de España ya intuyen que en Chipre (el único país de la Eurozona gobernado por un partido comunista de los de antes; quizá el único del mundo donde la producción de cerveza está en manos de la Iglesia) lo más probable es que el Gobierno, a pesar de las presiones para que pida el rescate, recurra a una de las frases preferidas de Rajoy: “Vamos a esperar un poco más”.

En esa línea se ha manifestado hoy el ministro español de Economía, Luis de Guindos, que ha añadido que no espera nuevas condiciones para España en caso de activar la compra de deuda. 

Esta vez la presión no viene de Alemania, sino de Francia. París necesita un cortafuegos

Nicosia —la capital que alberga ese muro sacado de la guerra fría levantado para separar la parte ocupada por los turcos—, tiene hoy como plato fuerte la situación de España, repleta de claroscuros. La tensión se ha relajado, pero los mercados funcionan a oleadas, y casi nadie duda de que volverá. España ya no está con el agua al cuello, pero la recesión se agrava, el paro sigue subiendo y es prácticamente imposible que, si nada cambia, el Gobierno cumpla su objetivo de déficit para 2012.

La presión para que Madrid solicite un segundo rescate y active la compra de bonos por parte del mecanismo europeo y del BCE empieza hoy: fuentes europeas explicaron que el Eurogrupo escrutará el estado de salud de la economía española, con aplausos para la batería de reformas y recortes, pero a la vez con un tirón de orejas ante la constatación de que al Gobierno le queda mucho, mucho por hacer, según los socios del euro. “Las medidas del BCE dan margen, pero la presión arranca en Nicosia”, explicó una fuente de la Comisión. Madrid tratará de contrarrestarla con la recién estrenada (y enésima) reforma financiera, y con el adelanto de algunas de las líneas maestras de los Presupuestos de 2013. Las cuentas públicas contienen, según las fuentes consultadas, alguna sorpresa (en forma de recorte) del agrado del BCE.

Lo curioso es que esta vez los apretones no vienen de Alemania, sino de Francia. París necesita un cortafuegos en un momento de debilidad económica —estancamiento, subida del desempleo, posible huida de inversores—, que de momento los mercados no han traducido en ataques. La sentencia del Constitucional alemán y las elecciones holandesas, con la derrota de los partidos más recalcitrantes respecto al euro, han despejado el panorama europeo. Y las nuevas medidas del banco central de EE UU auguran unos días de optimismo, hasta el punto de que el ministro finlandés Alexander Stubb se atrevió ayer, incluso, con una frase maldita: “Se ve la luz al final del túnel”. Cada vez que un político europeo pronuncia ese conjuro se produce un accidente.

En el menú del Eurogrupo figuran también Grecia, con la troika (BCE, Comisión y FMI) en Atenas para el habitual recuento de daños, y Chipre, el país anfitrión, en vías de obtener un rescate completo. Y Portugal, cuyo primer ministro, Passos Coelho, se ha visto obligado a aumentar su seguridad personal después de los últimos recortes: la austeridad tiene efectos secundarios potencialmente peligrosos. Al final del día, sin embargo, lo importante será el veredicto de Berlín sobre España: la canciller Angela Merkel se queja de que aún no haya cifras definitivas de lo que necesitan los bancos. Y aun así Merkel no quiere un rescate español de inmediato, a diferencia de su ministro Wolfgang Schäuble. Fuentes diplomáticas apuntan a un cierto paralelismo con España, donde el ministro Luis de Guindos lo tiene ya todo listo pero el presidente prefiere, fiel a su estilo, esperar y ver.