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Un ministro de Monti admite que estudian pedir un rescate a Bruselas

El titular de Educación, Francesco Profumo, asegura que el Gobierno mantuvo "conversaciones"

El primer ministro de Italia, Mario Monti.
El primer ministro de Italia, Mario Monti. BALLESTEROS (EFE)

El Gobierno italiano mantuvo "prolongadas" conversaciones respecto a la posibilidad de pedir al fondo de rescate que compre bonos soberanos de Italia, según ha desvelado uno de los miembros del Gabinete liderado por Mario Monti, quien ha expresado su confianza en que no se impondrían condiciones adicionales al país transalpino.

"Todavía tenemos algún tiempo para discutirlo. Veremos cuales serán las condiciones", ha apuntado el ministro italiano de Educación, Francesco Profumo, en declaraciones a Bloomberg al ser preguntado sobre si Italia solicitaría ayuda en septiembre. "Contamos con un profundo entendimiento y creo que tenemos los instrumentos para adoptar decisiones", ha añadido.

El primer ministro italiano, Mario Monti, había defendido con anterioridad que no existía la necesidad de realizar tal petición. De hecho, Profumo ha subrayado que, en cualquier caso, Italia no requiere un rescate al estilo griego, puesto que sus cuentas están en orden.

No obstante, la petición de compra de bonos por parte de los mecanismos de rescate europeos implicaría la aceptación por parte de Italia de una serie de condiciones antes de que estas compras comenzaran, aunque el Ejecutivo italiano confía en que sus socios de la Eurozona darán por buenas las medidas ya adoptadas sin exigir nuevos ajustes. "En nuestro caso, el memorándum de entendimiento no anticiparía elementos adicionales", afirmó Profumo.

El Parlamento italiano aprobó anteayer de modo definitivo el decreto de ley de revisión del gasto público aprobado por el Ejecutivo tecnócrata de Mario Monti en la madrugada del pasado 6 de julio y que contempla un ajuste de unos 26.000 millones de euros entre 2012 y 2014. Con 371 votos a favor, 86 en contra y 22 abstenciones, la Cámara de los Diputados (baja) dio el sí definitivo al texto (ya refrendado por el Senado el 31 de julio), después de aprobar también hoy una cuestión de confianza al mismo planteada por el Ejecutivo para blindarlo y agilizar su tramitación.