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China crece un 7,6% en el segundo trimestre, su peor tasa en tres años

La cifra es una desaceleración de cinco décimas con respecto a la tasa del primer trimestre

Ni demasiado rápido que provoque un sobrecalentamiento, ni demasiado lento que impida generar suficientes puestos de trabajo. Es el difícil equilibrio que mes tras mes tiene que lograr la economía china, que en el segundo trimestre del año ha crecido un 7,6% anual, el valor más bajo desde el 6,6% registrado en el primer trimestre de 2009, cuando la crisis financiera mundial estaba en pleno apogeo.

La ralentización “se ha debido principalmente al continuo deterioro del entorno internacional, que ha desanimado aún más la demanda extranjera”, ha asegurado este viernes Sheng Laiyun, portavoz de la Oficina Nacional de Estadísticas. Además, la demanda doméstica ha disminuido, debido a las medidas de control macroeconómico, en particular en el sector inmobiliario. En el primer trimestre, el PIB (producto interior bruto) subió un 8,1%.

Laiyun ha afirmado que el Gobierno ha “gestionado correctamente” los desafíos económicos a los que se ha enfrentado el país en el primer semestre, por lo que “la economía nacional en su conjunto ha tenido un desarrollo firme y ha crecido a un ritmo moderado”.

Las ventas minoristas, principal indicador del consumo doméstico, se han moderado. Han subido un 13,7% en junio respecto al mismo mes del año pasado, frente a un alza del 13,8% en mayo. La producción industrial también se ha ralentizado. Ha crecido un 9,5% anual, una décima menos que el mes anterior.

Sin embargo, en una señal de que algunas de las medidas adoptadas por el Gobierno para activar la economía están dando resultado, la inversión en activos fijos urbanos ha ascendido un 20,4% en el primer semestre.

Pekín recortó la semana pasada los tipos de interés por segunda vez en un mes. Desde diciembre, ha disminuido en tres ocasiones los requisitos de reservas que deben tener los bancos. No obstante, no ha lanzado un plan de estímulo similar al de cuatro billones de yuanes (513.400 millones de euros al cambio actual) que adoptó durante la crisis financiera global, en 2008. El primer ministro, Wen Jiabao, ha asegurado esta semana que estabilizar el crecimiento de la economía es “la prioridad número uno” del Gobierno.

La inflación se situó en el 2,2% en junio, el valor más bajo en 29 meses, según datos publicados el lunes. En el conjunto del semestre fue del 3,3%, bien por debajo del máximo del 4% para todo el año establecido por el Gobierno. La suavización de la presión inflacionista permitirá a las autoridades actuar más decididamente para acelerar la actividad en caso necesario. La inflación alcanzó un récord del 6,5% en julio del año pasado.

Laiyun ha advertido que no todo está ganado y que Pekín debe “hacer más esfuerzos para proseguir el crecimiento firme, reforzar y mejorar continuamente la regulación macroeconómica e intentar el máximo para alcanzar un crecimiento económico rápido y sano”. Pero se ha mostrado convencido de que China logrará el objetivo de crecimiento del 7,5% fijado para el conjunto de 2012, frente al 8% planificado hasta ahora cada año desde 2005. En el primer semestre, el PIB ha aumentado un 7,8%; mientras que en todo 2011 subió un 9,2% y en 2010, lo hizo un 10,4%.