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Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

El orgullo emergente ante el abismo europeo

La fortaleza de los emergentes puede ser su vulnerabilidad

Lo que en su momento se percibió como una increíble prueba de fuerza de las economías emergentes al recuperarse rápidamente tras el colapso de Lehman pudiera acabar siendo su mayor vulnerabilidad. Así, a medida que nos adentrábamos en una crisis de deuda en Europa de proporciones cada vez mayores, las economías emergentes han seguido aireando su fortaleza económica contra viento y marea. De hecho, los primeros signos de desaceleración económica se iban justificando por la caída de la demanda externa que, en cualquier caso, poco podía afectar a economías con demandas internas tan omnipotentes como las que ya en 2008 y 2009 consiguieron salir inmunes de la quema.

El tiempo está empezando a resquebrajar ese exceso de confianza ante un evento de tal magnitud como la crisis de deuda europea. Hasta los grandes gigantes emergentes con colosales demandas internas, como China, seguida de India y Brasil, han reducido considerablemente sus previsiones de crecimiento para 2012-2013, a pesar de haber iniciado un ciclo expansivo en sus políticas monetarias, especialmente intenso en Brasil. En el ámbito fiscal, el espacio es mucho más limitado de lo que era entonces y, aun así, China ya ha vuelto a anunciar nuevos planes de inversión pública para evitar un aterrizaje brusco. India y Brasil, con niveles de deuda pública más cercanos a los de los países desarrollados que a los de los emergentes, miran a China con envidia ante el abismo europeo.

A pesar de la gravedad de la situación, no hay que olvidar que estamos hablando de una fase coyuntural dentro del imparable proceso de convergencia del mundo emergente con el desarrollado. Las dificultades de las economías emergentes —que sin duda irán en aumento en los próximos meses— siguen siendo más manejables que las nuestras, lo que no quiere decir que no tengan que ser vistas con preocupación por sus autoridades económicas, que bien harían en despojarse de cualquier resto de exceso de confianza, por lo que pueda pasar. J

Alicia García Herrero es economista jefe de Mercados Emergentes, BBVA Research.

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