La prima de riesgo cae a 512 tras registrar su mayor bajada desde diciembre

El tipo del bono español a 10 años baja del 7% en el mercado secundario El Ibex cierra en 6.796,1 puntos tras un alza del 1,53%

Los mercados creen que el principio del fin de la crisis puede estar más cerca y lo han celebrado con moderadas alzas en las cotizaciones bursátiles en todo el mundo y aflojando la presión sobre la deuda soberana de España e Italia. La reunión del G-20 celebrada en Los Cabos (México) se cerró ayer con un compromiso por contener los "costes de financiación" de la deuda pública y con una propuesta -no oficial- lanzada por el primer ministro italiano, Mario Monti, a sus colegas europeos para que los fondos de rescate europeos compren en el mercado títulos de deuda de los países bajo presión. 

La tónica de distensión se ha visto acentuada hoy ante la expectativa de que la Reserva Federal anuncie hoy, al término de la reunión de dos días del comité encargado de gestionar la política monetaria en Estados Unidos, nuevas medidas de estímulo al crédito.

La Bolsa española se ha mantenido prácticamente durante toda la jornada ligeramente por encima de su cierre anterior y, al cierre, el Ibex marcaba 6.796,1 puntos, lo que supone un alza del 1,53%. todas las plazas europeas han subido, ya que confían en que la relajación monetaria de la Reserva Federal será seguida por el Banco Central Europeo (BCE). Londres ha ganado un 0,64%, París un 0,28%, Fráncfort un 0,45% y Milán un 2,13%.

La prima de riesgo, exceso de rendimiento que los inversores exigen al bono español a 10 años respecto a su equivalente alemán, ha finalizado en 512 puntos básicos (5,12 puntos porcentuales) tras tocar un mínimo de 510, su mayor descenso (39 puntos básicos) desde el pasado 5 de diciembre, días antes de que el BCE realizase la primera de las dos megainyecciones de liquidez a las entidades de la eurozona. La segunda operación de financiación de este tipo (Long Term Refinancing Operation, LTRO), se realizó en febrero y ambas sumaron un billón de euros en préstamos a tres años y a un interés del 1%.

El rendimiento que los inversores exigen en el mercado secundario a la deuda pública española a 10 años ha bajado del 7%, nivel que se corresponde con el de una clase de activos solo apta para inversores dispuestos a asumir un elevado nivel de riesgo (de insolvencia en este caso). Al final de la jornada se situaba en el 6,747%.

El euro ha tocado los 1,2724 dólares, tras terminar ayer en 1,2685, pero al final de la jornada europea se colocaba en 1,2696.

El mercado de deuda pública ha acogido con optimismo (de ahí la rebaja de la prima de riesgo), las especulaciones acerca de la posibilidad de que el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), fondo europeo para países en dificultades financieras que entrará en vigor el 1 de julio, compre directamente deuda española e italiana para frenar la escalada de los tipos de interés en el mercado secundario. Según recoge Bloomberg, el presidente francés, François Hollande, señaló ayer que fue una idea presentada por el primer ministro italiano, Mario Monti, durante los encuentros del G-20. Según Hollande, esta posibilidad se tratará en la reunión que mantendrá el próximo viernes en Roma con Mariano Rajoy, Monti, y la canciller alemana, Angela Merkel, para preparar la cumbre europeo que se celebrará los próximos 28 y 29 de este mes, y de la que se espera alguna medida concreta para la resolución de la crisis de la deuda europea.

Diversos medios británicos se han hecho eco también de esta posibilidad, aunque el portavoz económico de la CE, Amadeu Altafaj, ha asegurado hoy que "no hubo negociaciones sobre esto". El comunicado del G-20 no recoge ninguna declaración expresa en ese sentido, pero sí recoge el compromiso de adoptar "todas las medidas necesarias para garantizar la integridad y estabilidad del área, mejorar el funcionamiento de los mercados financieros y romper el bucle de retroalimentación entre la deuda soberana y los bancos".

La última reunión del G-20 ha dejado tras de sí una maraña de confusas declaraciones y desmentidos sobre el rescate europeo (hasta 100.000 millones de euros) para la banca española, sin avances que permitan concluir, todavía, los plazos del crédito o qué fondo europeo -el temporal Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) o el permanente Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE)- canalizará la ayuda. Parece claro, sin embargo, que sí computará como deuda pública, a pesar de que los líderes del G-20 reconocen -y así lo incluyeron en su comunicado final- que es necesario romper el vínculo pernicioso entre la deuda soberana y la bancaria.

En cuanto a las cantidades exactas que precisarán las entidades, el Gobierno español quizás podría dar un paso tras conocer mañana el resultado de las pruebas de resistencia que han realizado las consultoras Roland Berger y Oliver Wyman sobre el conjunto del sector. Estas consisten en determina los recursos propios que serían necesarios para afrontar situaciones de extremo deterioro de las condiciones económicas y sirven para medir la solvencia de las entidades.

El mercado de deuda soberana española también afrontará mañana otra importante prueba, ya que el Tesoro tiene previsto emitir títulos a dos, tres y cinco años.

Hoy, la atención se centra en el comunicado que emitirá la Reserva Federal, en el que actualizará sus previsiones de paro e inflación, además de confirmar la intención del banco central estadounidense de mantener el tipo de los fondos federales (el de referencia en Estados Unidos) próximo a cero. El pasado enero ese compromiso se prorrogó desde mediados de 2013 hasta finales de 2014. Desde diciembre de 2008, el precio oficial del dinero en Estados Unidos se mantiene entre el 0% y el 0,25%.

Pero lo que esperan los mercados es que la institución que preside Ben Bernanke anuncie una extensión del programa de alargamiento de los vencimientos que puso en marcha el pasado septiembre para rebajar los tipos de interés largo plazo, conocido como Operación Twist. Esa medida, que expira este mes, ha supuesto la venta de títulos de deuda pública a corto plazo por importe de hasta 400.000 millones de dólares y la utilización de esos ingresos en la compra de títulos a largo plazo.

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