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El G-20 advierte de que España puede incumplir los objetivos de déficit y deuda

El comunicado final alaba la reforma laboral y el rescate de la banca

Sin referencias a la seguridad jurídica, pese a la petición de Rajoy

De derecha a izquierda: Hollande, Merkel, Monti y Rajoy frente a Cameron, Van Rompuy, Obama y Barroso. Ampliar foto
De derecha a izquierda: Hollande, Merkel, Monti y Rajoy frente a Cameron, Van Rompuy, Obama y Barroso. REUTERS

El G-20 ha empezado a contrastar si los objetivos fijados en las siete cumbres celebradas hasta ahora se cumplen. En esta primera autoevaluación, publicada al término de la cumbre de Los Cabos (México), España suspende en el ajuste presupuestario, pese a subrayarse que “un esfuerzo estructural muy notable” y que “se está poniendo en práctica un plan de recorte del déficit”.

El informe del G-20, construido a partir de las estimaciones del Fondo Monetario Internacional, advierte que España “pude incumplir el objetivo marcado para 2013, como consecuencia de la debilidad de la economía y la reestructuración del sistema bancario”. En este último punto, el informe del G-20 coincide con lo dicho por Bruselas: el crédito de la UE a la banca a través del Estado español desembocará en un aumento del déficit, y no solo de la deuda pública.

España se había comprometido a reducir su déficit de 2010 (9,3%) a al menos la mitad en 2013

España, como miembro del G-20, se había comprometido a reducir su déficit de 2010 (9,3%) a al menos la mitad en 2013, aunque los planes del Ejecutivo siempre pasaron por cumplir con el 3% pactado con Bruselas. Con el magro avance cosechado en 2011 (según la última estimación del Gobierno, apenas se redujo al 8,9%), el G-20 duda que se alcancen los objetivos, más aún en un país en recesión. La Comisión Europea tampoco lo cree y está dispuesta a ampliar en un año el plazo para el ajuste presupuestario.

Según la evaluación del G-20, España también necesitará “medidas adicionales” para estabilizar, o empezar a reducir, su nivel de deuda pública en 2016, el año pactado en la cumbre de Toronto. Por lo pronto, el rescate a la banca española, si se acaba pidiendo buena parte de los 100.000 millones de euros ofrecidos por la UE, puede elevar ese nivel del 67% con el que acabó 2011 a cerca del 90% del PIB.

Como ya se había adelantado, los líderes del G-20 dan en su comunicado “la bienvenida al plan de España para recapitalizar su sistema bancario y a la decisión del Eurogrupo de apoyar a la autoridad de reestructuración bancaria española”, en alusión al FROB, el fondo estatal que canalizará la ayuda europea a los bancos. Eso sí, al inicio de ese párrafo, los países de la zona euro aseguran que harán lo posible por romper el círculo vicioso entre deuda pública y deuda financiera. Un vínculo tóxico que el rescate a la banca española no hace sino fortalecer, al menos a ojos de los mercados financieros. Y que ha llevado a Bruselas a avanzar que se estudian fórmulas para limitar ese efecto cuando se formalice la petición de ayuda.

El comunicado también destaca la “ambiciosa reforma laboral” adoptada por España. Lo que no figura en el texto del comunicado final es alusión alguna a un compromiso para defender la seguridad jurídica de las inversiones empresariales. Fuentes del Gobierno español dieron por hecho que esa referencia se incluiría en el comunicado, lo que habría supuesto un tirón de orejas al Ejecutivo argentino por su decisión de nacionalizar YPF, la filial de Repsol.

De hecho, en el informe previo a la cumbre sobre inversión y comercio internacional, se citaba la “expropiación aprobada por un miembro del G-20”, en referencia clarísima a Argentina, como uno de los incumplimientos más graves del compromiso conjunto de evitar caer en prácticas proteccionistas. Pero el comunicado final solo insta, como ya se había hecho en cumbres precedentes, a mantener un “clima de negocio favorable” a los inversores.

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