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El Eurogrupo pide una valoración independiente del ladrillo español

España será, una vez más, el tema central de la reunión de ministros de Finanzas de la UE

Bankia reaviva el debate entre los analistas sobre un posible rescate de la banca española

Un 'think tank' de Bruselas calcula que las provisiones deberían elevarse en 270.000 millones

La comparación con la crisis irlandesa se extiende entre expertos y medios extranjeros

El comisario Olli Rehn (a la derecha) y su portavoz, Amadeu Altafaj.
El comisario Olli Rehn (a la derecha) y su portavoz, Amadeu Altafaj. EFE

Más torpedos contra uno de los acorazados del esquema institucional español: el Banco de España. El PP ha señalado hoy (con la boca pequeña) la responsabilidad del Banco de España en la crisis de la nacionalizada Bankia. Los países de la eurozona tampoco parecen fiarse: el Eurogrupo quiere una valoración independiente de los activos inmobiliarios de la banca española para aumentar la transparencia. Algo parecido podría ya ir incluido en el decreto que aprobará mañana el Consejo de Ministros: la obligación de valorar los activos inmobiliarios de los bancos por parte de expertos independientes. España será, una vez más, el tema central de la reunión de ministros de Economía y Finanzas de la UE. Pero el agujero fiscal será solo uno de los puntos del orden del día: la nacionalización bancaria parece haber despertado otros fantasmas. El Eurogrupo espera que el Gobierno exija a las entidades españolas “un aumento muy considerable de las provisiones”, el colchón con el que los bancos se protegen de posibles pérdidas, según ha explicado un alto funcionario de la UE. Otras fuentes señalan que la Comisión pedirá mañana algo parecido, lo que condena al sector bancario español a unos meses muy, muy duros.

El Eurogrupo espera que el Gobierno exija a las entidades españolas “un aumento muy considerable de las provisiones”

“Suceden cosas a gran velocidad en España y hay una incertidumbre elevada”, ha señalado el alto funcionario de la Unión. Por ello, el ministro de Economía, Luis de Guindos, se someterá a un duro examen en la reunión ministerial, en el que deberá exponer las medidas que el Gobierno adoptará en los dos grandes talones de Aquiles de la economía española: la banca y las comunidades autónomas. Guindos deberá informar de las medidas tomadas en Bankia. Pero además la UE espera “un plan para ofrecer más transparencia” y que Guindos cuente "qué planea hacer para hacer más transparentes los balances de los bancos y para asegurar una correcta valoración de los activos".

La opción de usar el fondo de rescates europeo o créditos del FMI, a la que analistas internacionales se refieren de forma habitual, se ha visto hasta ahora como innecesaria en Bruselas, Washington o Berlín. Eso es al menos lo que declaran una y otra vez los representantes de la Comisión o del Fondo. “No hay nada que indique esa necesidad”, insistió hace una semana el comisario de Asuntos Económicos, Olli Rehn.

Pero más allá de Bruselas, la marea de informes pesimistas sobre la situación de la banca española vuelve a crecer tras la decisión del Gobierno de tomar el control de Bankia, que acumula los activos más problemáticos vinculados al ladrillo. Expertos internacionales creen que la nueva exigencia de más provisiones —reservar dinero para cubrir pérdidas potenciales— que plantea el Gobierno debe extenderse a toda la cartera de créditos, incluyendo los que ahora no presentan riegos de impago y los que no están relacionados directamente con el ladrillo. El resultado de estas cuentas sería una cantidad de dinero que excede las posibilidades de muchas entidades y del propio Gobierno español. La conclusión, que sería necesario apelar al fondo de rescate europeo o al Fondo Monetario Internacional. Algo que el FMI y la Comisión Europea han descartado varias veces en las últimas semanas.

Para la mayoría de los analistas internacionales, la referencia es Irlanda, un país que tuvo que pedir el rescate de la UE al atragantarse en su banca el estallido de una burbuja inmobiliaria muy similar a la española. Irlanda, que inyectó 63.000 millones de euros en su banca tras traspasar los activos más problemáticos a un banco malo y forzar el reconocimiento generalizado de pérdidas, fue auxiliado con casi 70.000 millones por la UE y el FMI. La asunción pública de las pérdidas bancarias disparó el déficit del Estado irlandés al 30% del PIB en 2010 y la deuda pública escaló hasta superar el 100% del PIB. Irlanda, como España, había empezado la crisis con superávit presupuestario y niveles muy bajos de deuda pública.

Con ese punto de partida, el Center for European Policy Studies (CEPS), un influyente think tank de Bruselas, plantea que el Gobierno debería forzar provisiones adicionales por 270.000 millones de euros, cinco veces más que lo que exigió en febrero (53.000 millones) para sanear activos vinculados al ladrillo (en total, las entidades españolas tienen provisionado, o están obligados a hacerlo entre este año y el próximo, pérdidas por más de 100.000 millones, un tercio de los activos problemáticos.

El CEPS realiza sus cuentas a partir de la aplicación de distintos ratios de provisión a la cartera de créditos que ahora se considera que no está expuesta a riesgo de impago, pero que pueden estarlo próximamente dado el deterioro de las condiciones económicas en España, con otra recesión en marcha y una tasa de paro por encima del 24%. Es un esquema muy similar al irlandés: no solo debería elevarse la provisión de créditos inmobiliarios que ahora no se tildan de problemáticos, sino que también debería estimarse la posibilidad de pérdidas en los créditos hipotecarios y los préstamos a las pymes y grandes compañías.

La opción de usar el fondo de rescates europeo o créditos del FMI, a la que analistas internacionales se refieren de forma habitual, se ve como innecesaria en Bruselas, Washington o Berlín

 "¿Cómo se puede hablar solo de préstamos inmobiliarios problemáticos, cuando más y más créditos acaban siendo fallidos en el resto de la economía”, cuestiona Patrick Lee, analista de Royal Bank of Canada. El resultado de cálculos como los de CEPS es inmanejable para el sector bancario español. También para el Gobierno. “Si se reconocen pérdidas de forma mucho más agresiva, no veo como puede afrontarlo España sin ayuda exterior”, añadió. “El reconocimiento de pérdidas que hizo Irlanda contribuyó a mejorar la confianza, España es un goteo de malas noticias sobre su sector financiero, justo lo contrario”, añadió Edward Parker, de Fitch Ratings.

Varios medios europeos, como la BBC, se hicieron eco del paralelismo con Irlanda y del debate sobre una posible intervención del fondo de rescate europeo. No faltaron a la cita algunos clásicos, como Axel Weber, expresidente del Bundesbank y ahora consejero delegado de UBS, quien alertó ayer “de los graves riesgos de contagio” que suponen para la zona euro los problemas financieros de España. O el economista Nouriel Roubini, quien, en un artículo en Financial Times, eleva las necesidades de capital de las entidades españolas dado el deterioro “incesante” de sus activos. Roubini, uno de los profetas más conocidos de la crisis financiera, valora esas necesidades adicionales en un rango muy amplio (entre 100.000 y 250.000 millones) sin detallar como llega a esa conclusión.

“La atención de inversores y observadores está girando hacia la parte de la cartera que está en buen estado por ahora”, recalca Tano Santos, de la Columbia University, en el blog NadaesGratis, de la fundación Fedea. La envergadura de las provisiones adicionales y la posibilidad de que haya que inyectar dinero público para ayudar a las entidades que no tengan capital suficiente para afrontarlas, como Bankia, alientan la expectativa de que la crisis financiera engorde el déficit o la deuda pública, o ambos. Y esa incertidumbre contribuye a mantener la prima de riesgo española muy cerca de sus niveles récord.