Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
DAVID LÓPEZ-SALIDO Economista de la Reserva Federal

“Europa no puede exigir más a España en estas condiciones de recesión”

El economista de la Fed dice que el déficit del 5,8% en recesión "requiere mucho esfuerzo”

David López-Salido, economista de la Fed, posa tras la entrevista.
David López-Salido, economista de la Fed, posa tras la entrevista.

David López-Salido (Córdoba, 1967) llegó del Banco de España a la Reserva Federal (Fed) hace seis años y fue nombrado director adjunto del área de Asuntos Monetarios poco después, en pleno caos de las subprime o hipotecas basura, aquel primer capítulo de la gran crisis financiera global.

En la debacle, la oleada de estímulos de la Fed contrastaba con la ortodoxia con la que el que el Banco Central Europeo (BCE) actuaba al otro lado del Atlántico. La llegada de Mario Draghi al frente del supervisor europeo ha supuesto un cambio de inflexión, reflejado en los dos manguerazos de dinero barato a la banca, por casi un billón de euros. López-Salido, que impartió una conferencia la semana pasada en Madrid, alerta de que los efectos de la crisis hubiesen sido devastadores sin la actitud agresiva de la Fed.

Pregunta. La actuación de la Reserva Federal y del BCE para lidiar con los efectos de la crisis fue divergente hasta poco y usted defiende el papel tan activo de la Fed. ¿Ha sido lento el BCE a la hora de actuar?

Respuesta. No, el BCE ha demostrado mucha valentía a la hora de enfrentarse a una situación complicada y ha diseñado una serie de actuaciones que han relajado mucho las condiciones financieras del área. Los problemas que había en EE UU y los que había en Europa eran muy distintos y las actuaciones no tenían por qué ser iguales. El BCE ha actuado a la velocidad adecuada, ya que su mandato es de estabilidad de precios y el de la Reserva Federal es dual, de máximo empleo con estabilidad de precios y, claramente, el de prestamista de última instancia. En Europa no hubo burbuja inmobiliaria, sino un problema de deuda soberana asociado a una crisis bancaria que hay que resolver de forma distinta.

P. EE UU alertó del riesgo de contagio de la crisis de deuda europea. ¿Hasta qué punto es un verdadero peligro para la economía americana?

El déficit del 5,8% en un contexto de recesión requiere mucho esfuerzo”

R. Ha cambiado el punto de vista de Estados Unidos respecto a Europa. Esta crisis ha puesto de manifiesto la importancia que tiene el reconocimiento de las interconexiones entre entidades financieras que hay, las exposiciones bancarias y financieras entre EE UU y UE, por eso ha sido muy importante que se hayan tomado decisiones coordinadas entre los bancos centrales.

P. No faltan analistas que creen que, al final, se producirá una quiebra y salida del euro de Grecia. ¿Cómo se ve esto desde Estados Unidos?

Si Grecia no vuelve a crecer pronto, el segundo rescate será difícil de creer”

R. Que Grecia salga del euro en este momento sería un error, no deseable para los griegos pero tampoco para los europeos. Pondría de manifiesto que no hay mecanismos de resolución de crisis y Europa debe poner de manifiesto que sí los hay y que funcionan. Otra cosa es que el diseño que el segundo programa de rescate sea creíble, ellos parecen comprometidos con el programa, pero los sacrificios deben tener también la contrapartida de que Grecia pueda volver al crecimiento en un horizonte razonable, porque, si no, será difícil de creer.

P. El conjunto de Europa, pero especialmente España, está enredada en ese bucle entre austeridad y crecimiento. Por un lado se exige poner las cuentas en orden. Al mismo tiempo, una docena de países europeos apelan a más medidas de estímulo...

R. La sociedad debe entender, y creo que el Gobierno está haciendo un esfuerzo de comunicación, que el déficit del 5,8% en un contexto de recesión requiere mucho más esfuerzo que llegar al 4,4% comprometido a partir de una previsión de crecimiento superior al 2%. Europa no puede exigir más a España en estas condiciones y España tiene que mandar un mensaje claro a Europa de que el 5,8% en recesión supone un esfuerzo más importarte del que teóricamente debería hacer. El compromiso consiste en garantizar la estabilidad y la solvencia a medio plazo, no por garantizar la estabilidad en un año, a muy corto plazo, sino por la estabilidad presupuestaria a unos plazos consistentes con una senda de crecimiento.

P. Usted alertó en su conferencia de las normativas que pueden resultar impuestos implícitos para el sector financiero y abogó por otras iniciativas.

R. Lo que nos han enseñado esta crisis es que, para evitar las grandes distorsiones que suponen el riesgo moral y el desajuste de los vencimientos de una banca de inversión, que se ha financiado fundamentalmente a corto plazo, debemos esforzarnos mucho en garantizar un coeficiente de capital y establecer nuevos coeficientes de liquidez. Pero tan importante como esto es esforzarnos en garantizar mecanismos de resolución ágiles, transparentes y lo más rápidos posibles para evitar colapsos como el que se produce después de la quiebra de Lehman Brothers. Hay que diseñar mecanismos de mercado como los living wills [protocolos de actuación en escenarios adversos] para que, si están en dificultades, puedan ser inmediatamente reabsorbidos sin generar pánicos. Esto es muy relevante, no solo los requerimientos de capital.