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Negociación colectiva

La patronal confía en cambiar la reforma de los convenios en el Congreso

Rosell denuncia que el Ejecutivo no ha respetado los principios de acuerdo alcanzados con los sindicatos antes de la ruptura de las negociaciones, sobre todo en flexibilidad interna de las empresas

El rechazo frontal con el que la patronal ha recibido el borrador del Gobierno para reformar la negociación colectiva augura muchas dificultades para aplicarla, ya que los cambios en los convenios que introducirá la nueva ley dependen mucho de la voluntad de las partes para llevarlos a cabo. Según denunció ayer el presidente de la CEOE, Juan Rosell, la reforma, tal y como está planteada ahora, es "decepcionante y desequilibrada". Tal y como ha añadido, no "resuelve problemas y no va en la dirección adecuada" ya que no se reflejan las medidas de flexibilidad laboral que son necesarias para crear un clima de confianza empresarial que pudiera ayudar a mejorar el empleo. "La flexibilidad interna es nuestro caballo de batalla", ha asegurado el presidente de la CEOE antes de advertir de que confían en que durante su trámite parlamentario puedan hacer algunos cambios en el texto e introducir sus recomendaciones.

En referencia a anteriores declaraciones Rosell ha dicho que si antes tenían la música, pero no la letra, ahora no tienen "ni la letra, ni la música". "No pedimos reformas solo para el beneficio de empresas y empresarios, sino para beneficios del país", ha apuntado Rosell.

En opinión de Rosell, donde más flaquea el texto elaborado por el Ministerio de Trabajo es en el tema de la flexibilidad interna, donde el Gobierno obliga a incluir en los convenios un porcentaje máximo y mínimo de la jornada de trabajo que se distribuye irregularmente a lo largo del año. Si no se pacta otra cosa, ese porcentaje será del 5%. La cifra queda lejos de las pretensiones de la patronal, aunque incomoda a los sindicatos. Según ha señalado el líder de la patronal, el borrador se queda lejos de lo que ya habían logrado pactar con los sindicatos.

Rosell no ha querido entrar a calificar el mecanismo de desbloqueo que se introduce en el texto, sobre el que ha matizado que el Gobierno ha introducido algunas cuestiones "técnicas" sobre la solución extrajudicial de conflictos. En cambio, sí ha querido volver a insistir en las medidas de flexibilidad interna, que asegura que no se plasman en el borrador. "No queremos barra libre, pero hay muchos convenios de empresa que están introduciendo medidas de flexibilidad como la jornada irregular o la bolsa de horas", ha especificado posteriormente. También ha echado en falta que el borrador no recoge los avances en mutuas y sobre el absentismo laboral.

Ayer por la tarde un grupo de técnicos de la patronal se reunían con el ministerio de trabajo para hablar sobre las medidas especificadas en el borrador. Rosell ha apuntado que no creen que de aquí al viernes se introduzcan grandes cambios en el texto, pero ha explicado que esperan que durante el proceso legislativo sea posible realizar algunos. "Esto no lo vamos a tener resuelto hasta bien entrado el mes de septiembre", ha señalado.

El Gobierno, ya que el PSOE no tiene mayoría en el Congreso, necesita el apoyo de otros grupos para sacar adelante la reforma. Sin embargo, los que hasta ahora habían sido los mejores socios parlamentarios del Ejecutivo, PNV y CiU, son en esta materia más cercanos a la CEOE, sobre todo por los nacionalistas catalanes, por lo que la patronal puede encontrar medios para introducir algunos cambios en la ley a través de enmiendas. Según se ha limitado a afirmar Rosell, desde la patronal confían en "hacer llegar" sus recomendaciones a los grupos parlamentarios sin citar a ninguno de ellos en concreto.