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Protestas en Argentina por la escasez de dinero en efectivo

Las autoridades alegan "limitaciones técnicas" para emitir billetes, pero analistas y opositores aseguran que el problema se debe a la inflación

Tumultos de clientes indignados en cajeros automáticos, colas ante los bancos y múltiples protestas en todo el país. Son situaciones que se viven en Argentina desde hace dos semanas por la escasez de dinero en efectivo, especialmente billetes de 100 pesos unos 20 euros, que incluso ha dificultado el cobro de sueldos y obligó el pasado viernes a una línea de ferrocarril de Buenos Aires a permitir a los pasajeros viajar gratis por la imposibilidad de facilitarles cambio.

Según el Banco Central Argentino, la carestía se debe a "problemas técnicos" en la Casa de la Moneda y a una mayor demanda por la llegada de las vacaciones, pero analistas económicos y diputados opositores aseguran que el aumento de la demanda está asociado a la creciente inflación, una de las más altas del mundo (en torno al 10%, según el FMI).

Para resolverlo, diputados como Alfonso Prat Gay, ex titular de la autoridad monetaria del país, exigen al Gobierno de Cristina Fernández que emita billetes de denominación superior a 100 pesos, la mayor en este momento, algo a lo que el Ejecutivo se resiste porque sería una señal de aceptación de que los precios están cada vez más altos.

La solución de las autoridades, en cambio, ha sido poner en marcha durante el fin de semana una operación especial de reparto de dinero entre entidades financieras de todo el país. En paralelo, el Banco Central ha anunciado la llegada de 5.000 millones de pesos (961 millones de euros) en billetes de 100 pesos argentinos que se mandaron a imprimir a Brasil, de donde ya se ha importado similar cantidad de dinero en las últimas semanas.

La falta de dinero en efectivo es un problema que se viene sufriendo de forma recurrente en los últimos tres años en Argentina, a medida que se ha ido agravando la inflación. A comienzos de 2009, la escasez de monedas llego al punto de que los comercios ofrecían golosinas en vez de dinero a la hora de dar la vuelta.