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Las consecuencias de la crisis

Los mercados se ceban con España

El Ibex sufre su mayor caída en 14 meses al desplomarse un 5,94%

La tragedia griega tiene visos de convertirse en europea. Los mercados se ensañan desde hace semanas con Grecia ante el temor a que el país no pueda pagar su elevada deuda pública, y el incendio se va extendiendo a toda velocidad por los flancos más débiles de la eurozona. Portugal tiene ante sí un problema cada vez más serio. Irlanda, lo mismo. Las apuestas no dejan de subir y afectan a economías cada vez mayores: Italia no se libra de los rumores, pero los mercados se cebaron ayer con España, que sufrió un varapalo con una caída cercana al 6% en Bolsa -la mayor desde noviembre de 2008-, propiciado por un severo castigo en el mercado de deuda pública. Las pérdidas afectaron a toda Europa y a EE UU, aunque en menor medida: todas las alertas sobre España han saltado ya al primer plano internacional.

El habitual comportamiento rebaño de los mercados no ayuda, pero la semilla del desasosiego ha arraigado. La crisis española tiene varios frentes abiertos, y no sólo en el plano económico. Los mercados desconfían de una economía que arrastra un paro cercano al 20%, un sonoro pinchazo inmobiliario, un déficit público superior al 10% y una deuda relativamente baja pero que crece a toda velocidad: una visión de conjunto que el Nobel Paul Krugman ha venido a definir como un "colapso" económico. Pero, sobre todo, los mercados han empezado a expresar dudas razonables sobre la credibilidad del Gobierno para embridar el déficit, tras los cambios de última hora en la reforma de las pensiones. El varapalo en Bolsa es una moción de confianza sobre el Gobierno y a la vez una moción de censura para las finanzas españolas, públicas y privadas: "Las Bolsas y los mercados interpretan que la economía española está muy dañada como para hacer frente a todas sus deudas", aseguró Emilio Ontiveros, presidente de Analistas Financieros Internacionales (AFI).

Las Bolsas sobreactúan, y de qué manera: el Santander, primer banco español, presentó ayer unos resultados notables, pero se vio arrastrado por la corriente negativa, con un retroceso del 9,4%, cifras que no se veían desde la pesadilla de Lehman Brothers. La desconfianza en los mercados va in crescendo y la deuda pública dio asimismo varias señales inquietantes. La prima de riesgo -la diferencia entre lo que cuesta endeudarse entre los bonos más seguros (los alemanes) y los españoles- roza ya los 100 puntos básicos, después de una tensa emisión de deuda del Tesoro. Los seguros que cubren contra el impago de la deuda española están también en niveles máximos.

Pero el peligro va más allá de los datos: en los cenáculos económicos y políticos se ha instalado la idea de que España es un peligro. Gurús como Krugman o Nouriel Roubini reiteran el potencial riesgo que supone España para la eurozona. El FMI habla de una crisis española "muy fuerte", que exigirá "un esfuerzo considerable", según su director gerente, Dominique Strauss-Kahn. Pero los ataques llegan incluso desde dentro: la Comisión Europea equiparó el miércoles los problemas de España con los de Grecia -el Ejecutivo heleno no ha dejado de repetir que España y Portugal iban a seguir los pasos de Grecia-, y los mercados no tardaron ni 24 horas en tomarse al pie de la letra las palabras del comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, el español Joaquín Almunia.

"Pero España no es Grecia: para empezar no ha falsificado datos económicos durante años. Y sin embargo el Gobierno se empeña en demostrar una falta de empaque político muy perjudicial en estos momentos: acierta con el plan de austeridad y el paquete de reformas, pero pierde toda la credibilidad cuando en unas horas da marcha atrás en lo relativo a las pensiones, en cuanto aparecen las primeras protestas, y siembra así confusión en el conjunto de sus propuestas", critica Vicente Pallardó, del Observatorio de Economía Internacional de la Universidad de Valencia.

Los brotes psicóticos no son inhabituales en las Bolsas. Pero los analistas recurren a dos comparaciones inquietantes respecto a la situación actual. Uno: los problemas en los mercados de deuda pública empiezan a parecerse peligrosamente a los ataques especulativos contra el sector financiero de hace año y medio; el pánico no distingue los matices y entonces todos los bancos, los peor y los mejor gestionados, sufrieron las consecuencias, y lo mismo puede ocurrir ahora con varios países de la periferia de Europa. Y dos: "Tras los sucesivos ataques contras la deuda de varios países late una ofensiva contra la eurozona, contra su arquitectura institucional y tal vez incluso contra el euro", dice Santiago Carbó, asesor de la Reserva Federal y catedrático de la Universidad de Granada. "Se trata de un ataque parecido al que sufrió el sistema monetario europeo en 1992", recuerda Juan Ignacio Crespo. "Entonces sufrieron la libra esterlina y la lira italiana -y se devaluó la peseta-, y ahora la embestida contra la deuda de varios países es sensacional", destaca.

El Gobierno de Zapatero maneja teorías conspirativas -la prensa anglosajona no deja de presionar desde los tiempos del milagro español, la década larga de bonanza que explotó con la crisis internacional-, pero los ataques cada vez más directos a España surgen de un cúmulo de circunstancias. "El contagio de la crisis griega ha ido calando en todos los países periféricos de Europa, no sólo en España", explicó el economista José Luis Alzola. "Hay una crisis general contra la deuda pública europea, a la que los mercados han acudido a toque de corneta. Pero hay un claro problema estructural con la economía española, al que se une la desconfianza creciente con la gestión de la crisis del Ejecutivo, que va perdiendo apoyos". "El Gobierno ha dado marcha atrás en aspectos relativos a la reforma de las pensiones y los mercados interpretan que lo mismo puede suceder con el resto del paquete, que iba en la dirección correcta", destaca Alzola.

Los hechos son incontestables. Hecho: la Bolsa española cayó este jueves el doble que las plazas europeas. Santander lideró las pérdidas en Europa, seguido de cerca por ING y el otro gran banco español, BBVA. Hecho: el Tesoro adjudicó más de 2.500 millones de euros en bonos a tres años y se vio obligado a elevar la rentabilidad más de medio punto respecto a la subasta anterior ante la crisis de la deuda pública europea. Hecho: el riesgo país siguió escalando ayer tras esa tensa subasta, y los seguros de impago subieron, como también lo hicieron para los casos de Grecia y Portugal.

Pero las interpretaciones son muy diversas. El presidente del Santander, Emilio Botín, calificó a España como un país "fuerte, sólido", siguiendo la estela dejada por Zapatero en Davos. La vicepresidenta Elena Salgado cargó contra Almunia por meter a España en el mismo saco que a Grecia y aseguró que el Ejecutivo "lleva tiempo haciendo los deberes para salir de la crisis".

Y sin embargo los inversores internacionales salieron ayer en bandada de la Bolsa española. La caída en Bolsa supone una desinversión por importe de 22.400 millones de euros. La crisis pinta mal desde Madrid: "El horizonte bancario es muy feo, y los mercados han decidido que el de las finanzas públicas también lo es", afirma Ontiveros. Y también desde Londres: "Al final, las Bolsas no se han creído lo suficiente el programa de austeridad y de reducción del déficit español. España y Portugal empiezan a parecerse peligrosamente a Grecia: los tres países tienen un endeudamiento enorme, público y privado, y el contagio sólo puede extenderse", resumió Julian Callow, de Barclays.

Miedo al 'efecto arrastre'

¿Por qué ha caído tanto la Bolsa? La analista de Renta 4 Nuria Alvarez explica que está justificada por "los miedos" a la situación de la economía española y su "poco halagüeño" cuadro macroeconómico. Además, el parqué madrileño se ha visto afectado por la reticencia de los inversores extranjeros de verse expuestos al riesgo que podría suponer invertir en empresas españolas.

Los analistas también han advertido del riesgo de que la quiebra de Grecia y Portugal "termine arrastrando" a España ante los déficits "elevados" que comparten, que en el caso español cerró 2009 en el 11,4% del PIB y que permanecerá cerca del 10% este año. El gestor de renta fija de Renta 4, Ignacio Victoriano, considera "muy previsible" que la deuda española se encarezca a corto plazo, puesto que el saldo negativo de las cuentas en España "se está disparando". Las previsiones de Renta 4 apuntan a que la bolsa española continuará registrando una gran "volatilidad", situada entre un rango de los 10.000 y los 14.300 puntos, "al hilo de los ruidos" que lleguen sobre la situación económica del país, tal y como ha sucedido también con Grecia, Dubai y Portugal.

Por su parte, la analista de Selfbank Covadonga Fernández indica que la caída está marcada por la incertidumbre general que sufre el sector financiero mundial, al no existir una "clara visibilidad" sobre las reformas que se van a llevar a cabo tanto en EE UU como en la Unión Europea. Fernández recalca que existen "bastantes temores" entre los analistas de que las cotizaciones sigan siendo "volátiles" en los próximos meses.

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