La Generalitat meterá también la tijera en las 'embajadas' catalanas

El PP obligará a cerrar alguna delegación y a reducir otras a oficinas comerciales

Las tijeras del Gobierno catalán llegan a las delegaciones en el exterior conocidas popularmente como embajadas. La Generalitat está ultimando un plan de repliegue de su presencia en el exterior que afectará a las seis delegaciones que tiene actualmente fuera de España. Se trata de que estas oficinas abandonen su actual labor de representación política para limitarse, con medios más escasos, a la promoción económica de las empresas catalanas. Alguna de estas delegaciones cerrará, al menos otra se trasladará y la figura del delegado en el exterior que las dirige -que cobra 80.000 euros al año- va camino de desaparecer. Este plan es uno de los requisitos que ha puesto el Partido Popular para negociar los Presupuestos de 2012.

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Actualmente, la Generalitat cuenta con delegaciones en París, Londres, Bruselas, Berlín, Nueva York y Buenos Aires. Fuentes del Gobierno consideran que de estas, la que tiene menos relevancia y es más prescindible es la de Buenos Aires, una de las últimas que abrió el Gobierno tripartito. Si no hay cambios de última hora, esta delegación echará el cierre. El Gobierno catalán, sin embargo, no quiere dar la imagen de claudicación ante el PP, por lo que prefiere hablar de "traslado" de oficinas. Por ejemplo, al mismo tiempo que se prevé el cierre de la de Buenos Aires, se está estudiando reforzar la oficina de promoción económica que la Generalitat ya tiene en São Paulo (Brasil), país con mayor atractivo comercial en estos momentos. En cualquier caso, el conjunto de los recortes previstos son más simbólicos que otra cosa. En los Presupuestos de la Generalitat de 2011 las delegaciones contaban con una partida de 1,14 millones de euros, la mitad que dos años antes. Esta cifra no incluye los sueldos de los trabajadores de cada delegación, donde hay entre 5 y 10 personas que apoyan al delegado y trabajan para organismos como Acció, que se dedica a apoyar a las empresas catalanas en su internacionalización y a buscar financiación en el exterior. La figura del delegado es la que más peligra en estos momentos. Cada uno de ellos tiene la categoría laboral de director general, lo que supone un sueldo anual de 80.000 euros. El objetivo es mantener solo la red de promoción comercial que ayude a las empresas catalanas en el exterior.

Lo que todavía no está claro es qué ocurrirá con las costosas oficinas de Nueva York y París. La Generalitat paga cada año 330.000 euros por el alquiler y el mantenimiento de su delegación en el exclusivo Rockefeller Center en Manhattan. Se trata de un local de 280 metros cuadrados situado estratégicamente en la misma planta que la embajada de la provincia canadiense de Quebec. El Gobierno tripartito y especialmente el exvicepresidente, Josep Lluís Carod Rovira, habían mantenido en secreto el coste de esta embajada, pero ahora el Ejecutivo de CiU ha hecho público el precio del alquiler.

En París la Generalitat también tiene un gasto importante en su delegación: 399.000 euros por un local de 580 metros cuadrados. El precio del alquiler baja mucho en Berlín, donde la delegación catalana paga 60.000 euros al año.

La apertura de delegaciones en el exterior, si bien comenzó en tiempos de Jordi Pujol, fue una de las principales empresas en las que se embarcó el exvicepresidente del Gobierno, Josep Lluís Carod Rovira. La apertura de nuevas delegaciones continuó incluso cuando la crisis económica estaba ya en pleno apogeo con el discutido argumento de que ningún país cierra embajadas por más crisis que haya.

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Ahora, el Gobierno de Mas tendrá que justificar bien cualquier cierre de delegaciones si quiere que Esquerra Republicana no cierre definitivamente la puerta al entendimiento para los Presupuestos u otras leyes.

ERC ya tuvo ayer un despecho importante en el Parlament. Los republicanos habían ofrecido un acuerdo para aprobar los Presupuestos si la Generalitat estudiaba cuatro propuestas concretas entre las que destacaban instaurar un nuevo impuesto sobre los depósitos bancarios y convocar una consulta popular sobre el pacto fiscal antes de que comience la negociación entre la Generalitat y el Estado.

Convergència i Unió no dudó ayer en presentar una enmienda a la totalidad a la propuesta republicana del nuevo impuesto sobre los depósitos bancarios. El presidente de ERC, Oriol Junqueras, reconoció a través de su blog que la posición de CiU le había sorprendido, pero aseguró que no piensa "tirar la toalla" en su intención de entenderse con los nacionalistas. La próxima propuesta de ERC a Mas será subir el IRPF a las personas con ingresos superiores a 250.000 euros.

Sobre la firma

Miquel Noguer

Es director de la edición Cataluña de EL PAÍS, donde ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional. Licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona, ha trabajado en la redacción de Barcelona en Sociedad y Política, posición desde la que ha cubierto buena parte de los acontecimientos del proceso soberanista.

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