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Análisis:Tijeretazo a la ciencia

Réquiem por la ciencia

Las 16 líneas de investigación se han interrumpido de forma abrupta en el Centro de Investigación Príncipe Felipe (CIFP) de Valencia, llevándose por delante los puestos de trabajo de 113 personas, entre científicos y personal de apoyo a la investigación.

No ha sido una inesperada riada de noviembre, sino un expediente de regulación de empleo perverso y calculado, promovido desde la Consejería de Sanidad de la Generalitat valenciana al disminuir las subvenciones a este centro a niveles mínimos en los últimos tres años, lo que ha barrido la ciencia que se hacía en el CIPF hasta los sumideros de la indecencia. Un ERE ideológico, desprovisto de aval científico y preparado por profesionales propios de otros negocios, ha arrastrado el centro hasta la acequia inmunda que circunda el patio trasero del Oceanográfico de Valencia.

Algunos programas científicos del CIPF, como el de Biología del Cáncer, han desaparecido. Otros, como el de Medicina Regenerativa, se han quedado reducidos a un laboratorio. Todos, han visto mermados sus recursos hasta tal punto, que el CIPF difícilmente podrá volver a ocupar un lugar medianamente decente en el panorama de la investigación biomédica española. Difícilmente podrá recuperar la credibilidad un centro que ha maltratado a la ciencia, y a los profesionales que trabajan vocacionalmente por ella, como lo ha hecho el CIPF a lo largo de los últimos tiempos. Los responsables últimos de estos desmanes tienen nombre y apellidos, y ocupan cargos de responsabilidad política en el gobierno de la Generalitat.

Algún día tendrán que rendir cuentas ante la sociedad por lo que han hecho o han permitido hacer en el centrp Príncipe Felipe. Mientras autorizaban la subvención millonaria para la próxima carrera de coches por las calles de Valencia, los que obedecían sus órdenes vaciaban de empleados, de manera expeditiva, el que era el principal centro de investigación biomédica auspiciado por la Generalitat valenciana. Los crespones por la defunción del CIPF quedarán en la memoria colectiva de los trabajadores de este centro para siempre. Va por ellos.

Rafael Pulido: ex investigador jefe del Laboratorio de Biología Molecular del Cáncer y expresidente del Comité de Empresa del CIPF.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 27 de noviembre de 2011