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La protesta de los profesores resiste después de seis jornadas de huelga

El 50% de los docentes de instituto secunda un paro ignorado por primaria

"Han faltado más alumnos que profesores". En el instituto Calderón de la Barca (Carabanchel) los pasillos están vacíos. El conserje atiende a un par de chicos desde la cabina. Solo 40 de 600 estudiantes asisten a clase durante la huelga. Madrid vivió ayer el sexto paro desde septiembre respaldado por más de la mitad de los docentes de secundaria. La convocatoria se amplió a los colegios, con menor respaldo, y a los alumnos que, como en el Calderón de la Barca, decidieron pasar de las clases. Más de 5.000 personas se concentraron por la tarde frente a la Consejería de Educación.

Los gritos de "Esperanza dimisión" volvieron a inundar la calle de Alcalá. La marea verde se volvió más coloreada que nunca por el reparto de centenares de globos del color emblema de las protestas. Los asistentes pasaron dos horas entonando lemas contra la presidenta regional, Esperanza Aguirre, animadas por la percusión de batucadas. "Mantendremos las protestas hasta que se sienten a negociar. Se nota el cansancio, pero merece la pena", aseguró Marta Nieto, profesora del instituto Humanejos (Parla). La comunidad educativa ocupó toda la calle entre Sevilla y Gran Vía. "Tengo seis años y no doy ni un duro por mi futuro", dijo una niña en el micrófono desde el que recogían las frases de la jornada antes de que todos los globos salieran volando por encima de la Consejería.

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Los profesores de Madrid llevan siete semanas de movilizaciones y seis jornadas de huelga contra las medidas del Gobierno regional. Educación aprobó en julio unas instrucciones de inicio de curso que amplían la jornada lectiva de los profesores de secundaria de 18 a 20 horas y supone prescindir de parte de la plantilla de interinos (entre un millar y 3.000, según distintas estimaciones). La presidenta Aguirre arremetió ayer de nuevo contra sus protestas. "Se utiliza la huelga para que el señor Pérez Rubalcaba pare esa caída libre en la que está", dijo en el pleno de la Asamblea de Madrid.

El seguimiento se resiente con el paso de los días. Más de la mitad de los docentes de instituto faltaron ayer a clase, según las estimaciones de EL PAÍS tras recabar datos en 40 de los 340 institutos de la región. Pero el respaldo ha caído más de 15 puntos desde el primer paro del 20 de septiembre (con casi el 70% de seguimiento). Los sindicatos calcularon un 68% de seguimiento frente al 30% que ofreció la Comunidad.

La jornada contó también con menos apoyo en los colegios, que ayer se sumaban por primera vez a la protesta. El porcentaje ascendió a un 41%, según los sindicatos, frente al 12% que estimó el Gobierno regional. En el colegio Alberto Alcocer la pequeña Carla, de seis años, sonreía al salir de clase tras un día "guay" de juegos y películas. Su madre, Elena, respalda los paros: "No me supone un desarreglo, entiendo que tienen que luchar por sus derechos". A las puertas del colegio Nuestra Señora de la Paloma, un gran cartel advertía: "El jueves por la tarde no habrá actividades extraescolares".

Con información de Inés Santaeulalia, Carolina García, Sara España, J. Diego Quesada y Tono Calleja

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de octubre de 2011