El Incasòl vende cinco edificios de pisos sociales para hacer caja

Se venden cinco edificios de pisos de alquiler social. Razón: Incasòl. Con una deuda de más de 900 millones de euros de fondo, el Instituto Catalán del Suelo ha puesto en venta un lote de cinco promociones de vivienda protegida, aparcamientos y locales comerciales en Alella, El Masnou y Teià, en la comarca del Maresme. En total, suman 193 pisos, 194 plazas de aparcamiento y cinco locales y salen a un precio de 18 millones de euros.

La venta, que se ajusta a la legalidad y que el anterior Gobierno catalán también había realizado, pero con promociones antiguas, ha sentado fatal a los alcaldes que en su día cedieron su suelo gratis al Incasòl.El Incasòl justificó ayer a través de un comunicado que "la venta [de promociones de alquiler] permitirá obtener recursos necesarios para poder continuar desarrollando políticas de vivienda". El operador precisó, además, que la venta está dirigida a sociedades "que tengan la gestión de alquiler como objeto social de la empresa".

Respondía así a la alerta de la venta lanzada en el Parlament por el diputado de ERC, Pere Aragonés, que consideró que con esta operación la Generalitat tiene "la voluntad de privatizar la vivienda social" y destacó la "pérdida de patrimonio" que la venta supondrá para los Ayuntamientos.

Aragonés entiende que el hecho de que las promociones de vivienda social de alquiler pasen a manos privadas puede perjudicar a los futuros inquilinos porque "las condiciones para acceder a una vivienda de propiedad pública no son las mismas que para uno de propiedad privada".

El pasado martes, el propio Incasòl informó por carta de su disposición a vender a los alcaldes afectados por la venta. "Es alucinante", manifestaba ayer el alcalde de Alella, Andreu Francisco (ERC). "En los ocho años que llevo de alcalde hemos trabajado por una política de vivienda social de alquiler por la escasez de suelo y el edificio que se venden, en Cal Doctor, es fruto de la mayor pieza que conseguimos a través del planeamiento", lamentó: "Si cedimos el suelo al Incasòl para que construyera fue porque queríamos que fueran pisos públicos; habríamos podido recorrer a una fundación y no lo hicimos".

Futuros contratos

En su comunicado, el Incasòl insiste en que los futuros compradores de las promociones en venta mantendrán los contratos de alquiler existentes y sus condiciones. Respecto a futuros contratos -los actuales tienen fecha de caducidad- dice que los compradores estarán obligados a gestionar los alquileres y los nuevos contratos "de acuerdo con las condiciones fijadas en la normativa a la que están acogidos". El temor expresado ayer por el alcalde de Alella y por el diputado Aragonès es que la ley ómnibus abre la puerta a la gestión privada de los registros de solicitantes.

Otra reserva, expresada por fuentes del sector inmobiliario, es que el Incasòl vende en un mal momento para el mercado y corre el riesgo de "malvender".

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 21 de octubre de 2011.

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