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68ª edición de la Mostra de Venecia

Candidato a reinar en el Lido

Arranca el certamen más competitivo de los últimos años con 'The Ides of March', de George Clooney, una temprana y seria aspirante a lograr el León de Oro

Salió el primero, miró al tendido y ya no tuvo que hacer nada más. George Clooney (Kentucky, 1961) es al Lido, lo que Von Clausewitz a la guerra: un referente imprescindible. Llegó el actor con su nueva película bajo el brazo, The Ides of March, se llevó un largo aplauso por parte de la crítica en el pase correspondiente y acudió luego al baño de masas de la rueda de prensa. Con él, todo el reparto de su inmenso filme: Philip Seymour Hoffman, Evan Rachel Wood, Paul Giamatti y Marisa Tomei.

Flanqueando a Clooney, su compañero de correrías Grant Heslov. Entre este, Tomei, Giamatti y Seymour Hoffman no llegaron a las cien palabras, ya que, como era presumible, las preguntas corrían siempre en la misma dirección: el señor de traje gris, voz de locutor de radio, sonrisa sin tacha y bronceado perfecto. "Si digo la verdad, este proyecto está en preproducción desde 2007, pero entonces llegó Obama y todos estábamos de buen humor y no parecía demasiado apropiado. Un par de años después ya se nos había pasado el buen humor y nos pareció que ya era el momento", afirmó Clooney sonriendo.

El intérprete retomó el proyecto ante el desencanto con la era Obama

"Me gusta dirigirme a mí mismo", bromeó el realizador

Seymour Hoffman: "La vida no es más que un gran acto de seducción"

Giamatti: "Frente a Washington, Hollywood parece una fiesta infantil"

Para regocijo de propios y extraños (o quizá sea cosa de la crisis) no hubo en esta ocasión tiempo para numeritos circenses o periodistas del corazón preguntando memeces que nada tienen que ver con un festival de cine. Todo transcurrió en un relajado ambiente cinéfilo aliñado con los chistes del protagonista de la función: "Me encanta dirigirme a mí mismo, a veces me digo: 'Qué gran toma, George".

Sin embargo, la conferencia de prensa se puso seria en cuanto entró en juego el auténtico leitmotiv de la mañana: la política. "No creo que este sea un filme político, de hecho podría aplicarse a cualquier otro ámbito, Wall Street, por ejemplo", dijo Clooney. "Hasta en esta misma sala podría estar pasando algo parecido ahora mismo", remató Seymour Hoffman antes de volver al modo estático.

También la seducción monopolizó en cierto modo la comparecencia, eso después de que el actor-director esquivara las preguntas sobre su posible entrada en política con la elegancia de un espadachín experimentado: "La seducción es la base de esta película, cómo todos podemos ser seducidos y manipulados y podemos hacer lo propio para conseguir lo que queremos", afirmaba Rachel Wood, estupenda en la película. "La vida no es más que un gran acto de seducción", decía levantando otra vez la cabeza Seymour Hoffman, en una de esas sentencias que sueltan los monstruos (en formato artístico) de cuándo en cuándo.

Se sucedieron las cuestiones sobre Shakespeare, Obama y hasta Dominique Strauss-Kahn. "Que yo sepa, en todas partes donde he estado hay escándalos de este tipo, así que no es algo exclusivo de ningún país. Por otra parte, Dios me libre de dar consejos a nadie, ni ahora, ni nunca", dijo Clooney a la -envenenadísima- pregunta de una periodista francesa. Y también se indagó sobre los métodos del de Nueva Jersey para meterse en un papel. "Bueno, depende, para hacer Ocean's eleven por ejemplo me tiré varios años en Las Vegas bebiendo y apostando. Aprendí mucho de aquel proceso", soltó antes de que la sala se diera cuenta de que todo aquello era cachondeo puro y duro.

Después, algo más de alegría con el reparto y bromas acerca del presupuesto: "La película costó unos 26 dólares, no es algo que haya necesitado una gran cantidad de dinero. Creo que el reparto vio en el proyecto la solidez de un gran guion y nada más. Estoy muy contento de haber podido contar con todos ellos; bueno, con todos no", decía Clooney, serio esta vez pero con una retranca que no le cabía en la americana.

La rueda de prensa daba sus últimos coletazos y tocaba saber qué tienen en común la política y la actuación, en la que fue probablemente la pregunta más celebrada por las estrellas. "Creo que la gran diferencia entre los actores y los políticos es la responsabilidad. Espero y quiero creer que no nos parecemos demasiado", dijo Seymour Hoffman con parsimonia. Paul Giamatti, en la esquina, con cara de querer salir pronto de allí, lo veía algo distinto: "Yo creo que hay una línea muy fina entre el actor y el político y que esa línea es cada vez más borrosa". Aunque luego apostilló: "Ahora mismo, y con lo que está pasando en Washington, Hollywood parece una fiesta infantil". Después, lo de siempre: cazadores de autógrafos, más aplausos y una certeza... el León de Oro ya tiene su primer candidato en firme.

Carrera por el premio

The Ides of March, dirigida y protagonizada por George Clooney, dio ayer el pistolezato de salida a la carrera para el León de oro del próximo 10 de septiembre. Del resto del programa, se esperan otros contendientes.

- Un dios salvaje, adaptación de la obra de Yasmina Reza, es el retorno de Roman Polanski a la dirección. Un reparto de pesos pesados como Jodie Foster, Kate Winslet, John C. Reilly y Christoph Walz

protagonizan una trama enrevesada.

- A una "siniestra", como él mismo la define, adaptación de Cenicenta, entrega sus esperanzas de premio William Friedkin. Killer Joe cuenta con las actuaciones de Matthew McConaughey y Emile Hirsch.

- Además de Gary Oldman, el reparto de El topo, de Tomas Alfredson, cuenta también con Colin Firth, ganador del Oscar al mejor actor principal.

- Viggo Mortensen encarna a Sigmund Freud y Michael Fassbender a Carl Jung en la nueva entrega de David Cronenberg, Un método peligroso, donde Keira Knightley también juega un papel importante.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de septiembre de 2011

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