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Un grupo del 15-M en Málaga intenta frenar una deportación

Los indignados prevén denunciar a la policía por presuntas agresiones

Un centenar de miembros del Movimiento 15-M se concentraron la noche del pasado domingo a la entrada del Centro de Internamiento para Inmigrantes (CIE) de Málaga para intentar evitar la deportación del inmigrante argelino Sid Bouziane, de 28 años. Los indignados denunciaron que durante su desalojo recibieron "puñetazos en la boca, tortazos en la cara y patadas", sostuvo ayer Rafael Palomo, portavoz del colectivo. Nueve miembros del 15-M resultaron heridos y ayer confirmaron que hoy interpondrán las denuncias por las agresiones que aseguran haber sufrido por parte de la policía.

A las 9.00 de ayer, algunos de los indignados que quedaban en la Plaza de Capuchinos, situada frente al Centro de Internamiento, intentaron detener un furgón policial que salía para ver si Bouziane iba en su interior. Entonces la policía "acordonó la zona y arremetió con porras", según denunciaron algunos de los indignados. "Un chico quedó inconsciente y no dejaban pasar la ambulancia" relató Daniel Ramos, miembro del movimiento. Fuentes policiales negaron que se produjeran cargas policiales. Mientras, el abogado de Bouziane, José Cosín, aseguró que la orden de expulsión del inmigrante ha sido paralizada, extremo que la Subdelegación del Gobierno en Málaga no ha confirmado.

La policía detuvo a Bouziane en Córdoba hace dos semanas a la entrada de un locutorio, y al día siguiente fue trasladado al CIE de Málaga, según el relato de sus allegados. No tenía papeles y estaba a punto de casarse. El domingo por la mañana su prometida y unos amigos se trasladaron a Málaga para solicitar ayuda al 15-M. Cosín informó de que el pasado viernes Bouziane había solicitado al Gobierno asilo político por miedo a ser asesinado en su país. "Tiene una orden de busca y captura por escapar de su país", aseguró. De momento, los indignados pretenden mantener su acampada en la Plaza de Capuchinos a la espera de lograr su puesta en libertad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de agosto de 2011