La escuela de cine vota su futuro

La idea de crear una productora propia de la ECAM "para promover su marca" genera controversia y late bajo el posible cambio de su director, Fernándo Méndez-Leite

Desde hace más de dos semanas una carta de despedida es la portada de la web de la ECAM (Escuela de Cine y Audiovisuales de la Comunidad de Madrid)... "Catorce promociones han salido de la ECAM y cientos de jóvenes profesionales actualmente integrados en la industria del cine español se han formado con nosotros... Ahora ha llegado el momento de que yo deje la dirección puesto que la Junta Rectora acordó no renovar mi contrato bianual". La escribe Fernando Méndez-Leite, quien ha dirigido esta escuela desde su origen en 1994, desde que José Luis Borau se lo propusiera.

Hoy vuelve reunirse el máximo órgano de gobierno de esta fundación académica, participada por la Comunidad en un 50% y por la Academia de Cine, la SGAE y EGEDA (Entidad de Gestión de Derechos de los Productores), en la otra mitad. En el orden del día está la ratificación del cese del aún director, después de que Enrique Cerezo, el cinéfilo presidente del Atlético de Madrid, de EGEDA y ahora también presidente de la Junta Rectora de la ECAM, propusiera, con un voto a mano alzada, su sustitución.

Otro nombre para director suena por los pasillos: Gerardo Herrero

Aquella propuesta de Cerezo fue entonces justificada por uno de los miembros de la junta asistentes a aquella reunión y que prefiere mantener su anonimato como una "necesidad de cambio en una escuela que se ha quedado anticuada". Sin embargo, nadie explicó en qué radicaba esa "antigüedad", ni tampoco se aportaron nombres de futuros directores.

Una cuestión de mayor calado subyace a esa propuesta de cese. Se trata de un empeño de Méndez-Leite: "La creación de una productora propia de la escuela, que le dé continuidad a la preparación que ofrecemos aquí, además de marca y prestigio, como en otras escuelas como la de Cataluña (ESCAC)", argumenta el director.

Esta idea ha encontrado, según explica otro alto cargo de la fundación académica, fuertes detractores en la industria que "lo ven como una amenaza, como otros proyectos cinematográficos con los que competir, teniendo en cuenta que la gente que sale de aquí es buena y se coloca rápido".

Según los datos de la Comunidad, "se calcula que un 90% de los estudiantes que salen de la escuela se han incorporado a trabajar a la industria audiovisual", dice Amado Giménez, director general de Promoción Cultural de la Comunidad y secretario del patronato de la ECAM.

Solo en 2010 se estrenaron cinco películas dirigidas por alumnos de la ECAM: Bon appetit de David Pinillos, que ganó un Goya a la Mejor Dirección Novel 2011; El idioma imposible, de Rodrigo Rodero; A tres metros sobre el cielo, de Fernando González, una de las más taquilleras de 2010; Secuestrados de Miguel Ángel Vivas; y El diario de Carlota de José Manuel Carrasco. Los diplomados de otras áreas, como guión, también han tenido repercusión en 2011: Pablo y Daniel Remón ganaron el premio al mejor guión en el Festival de Málaga por Cinco metros cuadrados, de Max Lemcke.

Alumnos, profesores, ex alumnos y ex alumnos-profesores (una nueva generación de docentes crece dentro de la escuela), valoran positivamente su planteamiento académico y coinciden en "que va dirigido a desarrollarte como profesional, a iniciarte en el oficio del cine en cualquiera de sus ámbitos, es una educación pragmática, pegada a la industria", explica un ex alumno que prefiere no dar su nombre. "Solo nos falta visibilidad, un poco más de marketing, y la creación de una productora podría servir para consolidar eso", argumenta un joven profesor que también prefiere el anonimato. No faltan tampoco los desencantados de los últimos años, que se quejan de que las principales áreas las imparten profesores mayores "a los que no les gusta Tarantino, por ejemplo".

"Falta publicidad porque preferimos invertir en buenos materiales, y para que se realicen unos 8 proyectos cinematográficos al año de unos 24.000 euros cada uno", explica Jorge Varela, el gerente. En la ECAM, con un presupuesto anual de unos cuatro millones de euros -la escuela de Cataluña cuenta con el doble y la FEMIS, en París, con diez- se encuentra una de las dos únicas salas de sonido de Europa homologadas por DOLBY (líder mundial en almacenamiento de audio).

Es final de curso y quedan pocos de los 270 alumnos anuales de la escuela y de casi otros tantos profesores (entre fijos y temporales), pero un nombre de futuro (y de director) suena por los pasillos: Gerardo Herrero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0028, 28 de junio de 2011.

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