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La crisis del euro

Grecia afronta una nueva jornada de huelga general

Otros dos diputados socialistas amenazan con no votar el ajuste

Nueva huelga general y nueva insurrección en las filas del gubernamental Movimiento Socialista Panhelénico (Pasok): el ambiente no puede estar más caldeado en Grecia. Con la hipótesis de hasta cuatro diputados menos que la semana pasada, cuando superó un decisivo voto de confianza, el Gobierno del primer ministro Yorgos Papandreu aguarda la aprobación del nuevo plan de ajuste 2012-2015. La votación de mañana, vital para la supervivencia del país -de ella depende la entrega de los 12.000 millones del quinto tramo del rescate de la UE y el FMI-, coincidirá con la segunda jornada de la cuarta huelga general del año, que se inició a medianoche de ayer y se prolongará 48 horas.

El llamamiento de los dos sindicatos mayoritarios, la Confederación General de Trabajadores de Grecia (GSEE, en sus siglas griegas; sector privado) y Adedy (funcionarios), prácticamente paralizará el país. Todos los medios de transporte urbano e interurbano secundarán la huelga; también los barcos que conectan las islas y el continente. Los controladores aéreos pararán ocho horas cada día, en tandas de cuatro, en los periodos punta. Cerrarán también las oficinas de la Administración, los bancos y los hospitales, que solo atenderán urgencias.

El Gobierno de Papandreu se puede quedar con solo un voto de margen

A la deserción de dos diputados socialistas durante el fin de semana, se añaden en las últimas horas dos probables abandonos más, lo que dejaría al Gobierno con una mísera mayoría de 151 votos en un Parlamento de 300. La psicosis de defecciones, y el correspondiente mercadeo de apoyos, ha obligado al ministro de Finanzas, Evánguelos Venizelos, a responder a las dudas que uno de los diputados rebeldes, Panayotis Kurublis, le ha planteado por escrito. Su voto pende de un hilo.

El que sí lo tiene claro es Alekos Azanasiadis, que dirá no al nuevo programa de austeridad. "Coincido con el Gobierno en muchas cosas, pero estoy convencido de que algunas empresas públicas no deberían ser privatizadas", ha dicho. El plan de ajuste, que prevé ingresar 50.000 millones de euros por privatizaciones, compromete la soberanía nacional sobre sectores estratégicos como la gestión portuaria, según el diputado. Los diputados se pronunciarán, además, el jueves sobre la ley de implementación fiscal para 2011, un paquete de medidas inmediatas.

Menos dudas alberga la maquinaria sindical, perfectamente engrasada desde que empezaran las movilizaciones contra la política anticrisis del Gobierno, en febrero de 2010. A su indudable capacidad de convocatoria -GSEE tiene 472.000 afiliados y Adedy, 311.000-, se suma la presencia en las calles del movimiento de los indignados, que ha programado sus propias marchas. Como aperitivo de las protestas de hoy y mañana, alrededor de 300 miembros de Pame, el sindicato del Partido Comunista de Grecia, tercera fuerza en el Parlamento (21 diputados), colgaron ayer de la Acrópolis pancartas contra el ajuste.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de junio de 2011