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Reportaje:

"España siempre fue un buen lugar para el 'blues"

El mítico músico inglés John Mayall actúa en nueve ciudades

A John Mayall no le gusta mucho hablar de su pasado más interesante. De cuando en 1966 publicó Bluesbreakers, uno de los discos fundamentales de blues de Reino Unido junto al entonces veinteañero Eric Clapton, a punto de largarse con Cream. Ni de cuando Peter Green lo dejó en la estacada para montar Fleetwood Mac; ni de cuando en 1969 Mick Jagger le pidió un guitarrista tras la muerte de Brian Jones y John le dio el teléfono del suyo, Mick Taylor, que también se mudó con los Stones. En los cuatro primeros años de su carrera, Mayall se quedó por tres veces compuesto y sin guitarristas. No guarda ningún rencor, dice. "Ocurrió hace mucho tiempo", esquiva Mayall por teléfono. "Es pasado y eso ya no importa. Clapton es parte de mi historia, así que entiendo que me pregunten por él. Pero es una persona muy reservada y ni sus amigos más íntimos tienen su teléfono. Yo, desde luego, no lo tengo".

"Eric Clapton es muy reservado; ni sus amigos íntimos tienen su número"

Autodidacta e hijo de un coleccionista de jazz, a sus 77 años John Mayall, el más solvente bluesman británico -condecorado por la reina de Inglaterra- vive desde hace 30 en Los Ángeles. No escucha música por Internet ("solo manejo el correo electrónico"), sigue comprando viejos discos de blues y nada cada día. Tiene seis nietos en Inglaterra a los que solo ve cuando va de gira y no toca nunca la guitarra ni el teclado, su instrumento principal, en casa. "Solo hago música cuando estoy de gira". Tiene su lógica. Con la edad en que otros juegan con las palomas en el parque, Mayall pasa 100 días al año en la carretera. Su gira española empieza hoy en Bilbao con todas las entradas agotadas y finaliza el próximo día 22 en Barcelona. En España hace un concierto cada día (mañana, en Segovia; 16, en A Coruña; 17, en Avilés; 18, en Madrid; 19, Málaga, y el 21, en Salamanca). "España siempre fue un buen lugar para el blues", responde. "Siempre ha tenido la obligación de reflejar lo que ocurre en el mundo. Los malos y los buenos tiempos. Esa responsabilidad sigue vigente. Hay más gente tocando y escuchando blues que nunca".

Aunque respetado mundialmente, con más de una treintena de discos a sus espaldas y varios coqueteos con la música disco en los ochenta, a Mayall le sigue siendo difícil arrancarse el sambenito de descubre-talentos-que-luego-le-dejan-tirado. "Siempre he intentado rodearme de los mejores", dice. Su carrera empezó a decaer en los setenta, con discos irregulares y con poca repercusión. Su último álbum con canciones originales es de 2009. Y aunque su estirpe no haya seguido sus pasos -"no tengo ni idea de si mis nietos escuchan blues o prefieren a Justin Bieber. Hagan lo que hagan los respeto"-, sus directos siguen brillando como la melenaza canosa que decora su cabeza. "Me lo paso tan bien en el escenario", dice, "que no me ha dado tiempo en pensar en la jubilación".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de junio de 2011