Salud confirma que el 'tijeretazo' de Mas alcanzará el 10%

Un alto cargo había anunciado un recorte más bajo, del 7% - El Ejecutivo aprueba hoy los presupuestos de 2011

El tijeretazo sanitario del Gobierno de Artur Mas será finalmente del 10%. Así lo confirmó ayer el Departamento de Salud, desmintiendo en parte al secretario de coordinación y estrategia de Salud, Francesc Sancho, que el domingo anunció que el recorte del "presupuesto no será tan grande como cree mucha gente". "No llegará al 10%, se quedará en el seis o el siete".

Las palabras de Sancho eran ciertas en su literalidad (comparando los presupuestos de 2010 y los que hoy aprobará el Consejo de Gobierno de la Generalitat, la reducción rozará el 7%), pero daban a entender una moderación de los recortes, tras las fuertes protestas que estos habían levantado, que no se ajusta a la realidad.

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Salud confirmó ayer que para 2011 contará con un presupuesto de 9.188 millones de euros (casi un 7% menos), pero que "el esfuerzo de ajuste de gasto necesario para cumplir este presupuesto es superior debido a las desviaciones acumuladas desde 2010". "Teniendo en cuenta estos factores, la reducción del gasto se acerca al 10%", concluyó Salud.

La acusación velada al tripartito por dejar como herencia una desviación presupuestaria -que Salud cifró inicialmente en 850 millones para 2010, aunque según sus últimos datos será menor- fue respondida de inmediato por el portavoz de Salud del PSC en el Parlament y exdirector del Servicio Catalán de la Salud, Josep Maria Sabater. Este acusó ayer al Gobierno de Artur Mas de engañar a los ciudadanos "haciéndoles creer que el recorte en salud será solo del 7%, cuando en realidad alcanzará el 14%" si se suman el recorte real del 7% y la desviación acumulada.

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También los sindicatos CC OO y Metges de Catalunya, así como las patronales Unió Catalana de Hospitales y el Consorcio de Salud y Social de Catalunya, que gestionan la red de hospitales concertados, denunciaron que las cuentas presentadas ayer por el Departamento de Salud no reflejan el alcance que va a tener realmente el tijeretazo en la sanidad catalana. Las patronales, que se abstuvieron anoche en la votación del presupuesto durante la reunión del consejo de dirección del Servicio Catalán de la Salud, califican de "inasumible" el recorte del 10%.

Los centros concertados verán reducida en un 7,28% de media la actividad que les encarga el departamento, que además les pagará por ella un 2% menos. "La reducción de ingresos de nuestros hospitales puede comportar graves problemas de tesorería a muchos de ellos", advirtió la dirigente de la Unió Catalana de Hospitales, Helena Ris.

Por su parte, los ocho hospitales y los 200 centros de atención primaria del Instituto Catalán de la Salud (ICS) dispondrán este año de un presupuesto de 2.698 millones de euros, un 3,41% menos que en 2010. Según el PSC, se trata del primer recorte presupuestario en la historia del ICS, "que funcionaba con unas partidas muy ajustadas". "Tememos que este recorte esconda una reconversión del ICS, que pasaría por encargar actividad, como la del diagnóstico por la imagen o la del laboratorio de análisis, a empresas privadas", señala Sabater.

Salud también recortará en el capítulo la atención primaria, cuyo presupuesto representará el 17,55% del total de Salud, frente al 18,43% del año pasado. Para CC OO, esta pérdida de peso de la primaria en el presupuesto global supone una "contradicción" con las declaraciones del consejero Boi Ruiz, que había anunciado un refuerzo del primer peldaño de la atención sanitaria.

Los presupuestos también han dejado finalmente sin financiación los proyectos de construcción, heredados del tripartito, de siete hospitales, 23 centros de atención primaria (CAP) y nueve consultorios locales (véase el gráfico adjunto), que quedan paralizados.

El recorte de Salud en las infraestructuras ha sido drástico en los hospitales (de todos los previstos, solo seguirán adelante el de Olot y el de la Cerdanya, cuyas obras estaban muy avanzadas). En los CAP y consultorios, el tijeretazo ha sido algo más suave de lo inicialmente previsto por el consejero Boi Ruiz, que llegó a sopesar la paralización de 44 proyectos.

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