La represión del 15-M

El desalojo de Lleida se salda con dos detenidos

El desalojo de los acampados del movimiento del 15-M de la plaza de Ricard Viñes de Lleida, efectuado por los antidisturbios de los Mossos d'Esquadra y de la Policía Local, acabó con dos indignados detenidos por resistencia a la autoridad y alteración del orden, y algunos heridos de poca consideración. Los detenidos, Oriol P., de 24 años y vecino de Balaguer, y Julián F., de 55 y residente en Lleida, quedaron en libertad con cargos tras declarar en la comisaría. Más tarde, varias decenas de jóvenes volvieron a concentrarse en la plaza para continuar con la protesta.

El delegado de la Generalitat en Lleida, Ramon Farré, explicó que el objetivo de la intervención policial, iniciada como en Barcelona alrededor de las 7.30 horas, era dar cobertura a la brigada municipal encargada de limpiar este espacio público. En ese momento había en la plaza un centenar de jóvenes, que ofrecieron gran resistencia. Los agentes desmontaron el campamento y cargaron en un camión de basura los carteles, pancartas, alimentos y enseres que había en la zona.

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Protesta ante comisaría

Durante la operación se vivieron momentos de tensión, especialmente cuando los acampados se negaron a abandonar el lugar. De los detenidos, uno lo fue por resistirse a ser desalojado y otro por lanzarse al suelo en medio de una rotonda obstaculizando el tráfico.

La protesta se trasladó más tarde a las puertas de la comisaría de los Mossos para exigir la libertad de los arrestados. Algunos jóvenes acudieron a centros sanitarios para ser atendidos de golpes y solicitar un informe médico para aportarlo a las denuncias que quieren presentar contra los agentes. El comisario Joan Figuera defendió la actuación policial, que calificó de "gradual y proporcionada" a la situación que se produjo cuando los jóvenes se negaron a moverse del sitio para que se pudiera limpiar la plaza.

Los responsables del movimiento 15-M convocaron una asamblea a última hora de la tarde para decidir el mantenimiento de la acampada y la celebración de una manifestación, que recorrió toda Lleida y que concentró a dos millares de personas. Los manifestantes consideraron responsable de la operación policial al alcalde, el socialista Àngel Ros, que fue increpado por un grupo durante un acto que tuvo lugar cerca de la plaza Ricard Viñes. Ros les dijo que la orden de intervenir en la plaza partió del Departamento de Gobernación y que la Guardia Urbana se limitó a apoyar la actuación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0028, 28 de mayo de 2011.

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