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España detectó nueve lotes de joyas con cadmio entre 2008 y 2009

La prohibición del uso de aleaciones con cadmio (un metal del grupo del cinc) en bisutería y en la mayoría de usos industriales no parece que vaya a causar un gran trastorno a las empresas españolas. Aunque los países del sur son más proclives a utilizar este compuesto, según un informe de la dirección general de Comercio e Industria de la Comisión Europea, se trata más bien de una contaminación que de un empleo deliberado.

El trabajo cita un estudio del Instituto Metalmecánico de Valencia, hecho en joyerías entre 2008 y 2009. En ese tiempo, recoge nueve casos de contaminación (o adulteración, si se supone que fue voluntaria) con cadmio, sobre todo de anillos, collares y pendientes supuestamente fabricados con plata u oro y provenientes de India, China e Italia.

La prohibición obedece al principio de "máxima precaución", dice Ana Ferrer, jefa de Toxicología del hospital Clínico de Zaragoza. El cadmio "puede producir insuficiencia renal, se acumula en el organismo y tiene capacidad cancerígena", explica. Al menos eso es lo que se ha visto en procesos industriales. No está tan claro que esos efectos se vayan a dar por usar una pulsera con el metal, afirma esta experta. "No pasa nada por llevar una pulsera con cadmio ni aunque le pegaras un lametón", añade. Pero las cosas no están claras. "No se puede asegurar que no vaya a provocar algún problema en el futuro". Por eso, eliminarla de la bisutería acabará con las dudas sobre sus riesgos.

Revisiones habituales

De momento, "no recordamos ningún caso registrado" por retirada o intoxicación de algún producto que contenga esta sustancia nociva, tranquilizó una portavoz del Ministerio de Sanidad, Política Social y Consumo. De haberlos, estos aparecerían en la red de alertas que puede consultarse en su web. El ministerio revisa "habitualmente" la venta de productos, tanto en la frontera como en las inspecciones que realizan los técnicos en los comercios de cada comunidad autónoma, según la portavoz.

Pero de acuerdo con el programa REACH de la UE, todas las sustancias con un peligro potencial deben ser analizadas y, en primer lugar, eliminadas. Si no se puede, porque son imprescindibles para procesos industriales clave, minimizando su uso. Y eso es lo que le va a pasar al cadmio, condenado a quedar solo en algunos plásticos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de mayo de 2011