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Reportaje:

Nach, el rapero ilustrado

Ignacio Fornés, uno de los artistas españoles de 'hip-hop' más respetados, recurre a la épica y al dramatismo cinematográfico en 'Mejor que el silencio'

"Es una mezcla de instinto y reflexión. Trato de combinarlas para generar una energía determinada". Así define Ignacio Fornés (Albacete, 1974) el trabajo musical que le ha situado como uno de los raperos más respetados del hip-hop español. Una carrera que, desde su primer LP, En la brevedad de los días (1999), hasta hoy, cuenta con hitos como haberse convertido en el artista de hip-hop más vendido en España en 2003 con su trabajo Poesía difusa, o conseguir que su tema Juega fuera elegido como canción oficial de la temporada 2004-2005 de la Liga profesional de baloncesto ACB.

Este licenciado en Sociología por la Universidad de Alicante que ha adoptado como nombre de guerra el alias de Nach, regresa con un nuevo trabajo titulado Mejor que el silencio en el que apuesta por una concepción nada convencional respecto a lo que se podría esperar de un artista de rap: letras cuidadas hasta el extremo e instrumentos clásicos -piano y cuerdas- como materia prima en al menos la mitad de los 17 temas de su nuevo disco. "No es lo convencional porque no soy una persona muy convencional. Creo que ese es parte del secreto de que tanta gente se identifique con lo que hago. No voy de ultrasentitivo porque quiera parecer guay. No. Soy así, sin más", explica.

"Prefiero lo poético antes que la jerga para trasladar el lenguaje al rap"

Esta elección vital y profesional podría derivar en calificarle como el rapero ilustrado. "No me considero una persona ilustrada. Me gusta acercarme a la vertiente poética, más que a la jerga. El lenguaje es un universo muy rico e ilimitado, y al llevarlo al rap me siento mucho más cómodo dirigiéndolo hacia la poesía. En lo musical, el piano es mi instrumento favorito. Con la instrumentación de elementos clásicos tratada por encima con un beat mucho más moderno, quería ir un poco más allá de los estándares habituales del rap. El resultado contiene ese dramatismo casi cinematográfico que quería comunicar. Es una música muy épica", explica el rapero afincado en Alicante.

Todos estos ingredientes no le impiden lanzar mensajes cargados de crítica y contenido social con cierta ira y furia que, en ocasiones, han servido para agregarle otro calificativo más: el de rapautor (mezcla de rapero y cantautor). He aquí un ejemplo contenido en el tema dentro de su último disco: "Dices que España está en crisis, que vivió tiempos mejores / Tú culpas a Zapatero, yo a los constructores / Veo seguidores del PP, arreglarse el tupé / Sintonizando la COPE y conducir su cupé (...) Presos de la tradición, de un pasado ya oxidado / Intoxicados por la prohibición y el miedo al pecado / Tenéis tanta cultura pero la cabeza hueca / Juntad todos los curas, tendremos un nuevo Chueca".

"Es un cara a cara visceral hacia determinado tipo de comportamiento intolerante y retrógrado. Es lo que pienso, pero dicho de una manera visceral. La intolerancia es algo que me revienta y muestro un estado de ánimo en esa canción", afirma el artista.

Los tintes autobiográficos, la ecología, las desigualdades sociales, los grandes hombres del siglo XX que murieron asesinados por defender sus ideales... Son algunos de los elementos en los que se ha inspirado Nach para realizar este trabajo en el que cuenta con colaboraciones como la del cantautor Ismael Serrano o los raperos Talib Kweli, Akenaton o Immortal Technique.

¿Quiere llamar a la acción con sus discos? "De alguna forma lo hago. Pero no tengo la verdad absoluta. Intento transmitir lo que ocurre ahí afuera desde mi opinión de las cosas. Solo puedo intentar ser lo más responsable con lo que digo y hago desde el punto de vista de un artista".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 13 de abril de 2011