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Catástrofe en Japón

Japón, en estado de máxima alerta por la crisis de la central nuclear

El primer ministro reconoce que la situación en la planta es "impredecible"

Más de dos semanas después de que un potente terremoto y un tsunami desencadenaran la peor crisis nuclear que ha vivido el mundo desde Chernóbil (Ucrania, 1986), las perspectivas para estabilizar la situación en la central de Fukushima parecen muy lejanas. El lunes pasado, fue detectado plutonio en muestras tomadas en el suelo del complejo atómico, en un giro que forzó ayer al primer ministro Naoto Kan a reconocer en el Parlamento que la situación en la planta continuaba siendo "impredecible". Kan dijo que el Gobierno está en estado de "máxima alerta".

Algunos diputados criticaron al primer ministro por su gestión de la crisis y por no ampliar la zona de exclusión alrededor de la central más allá de los 20 kilómetros obligatorios. Kan afirmó que estaba consultando sobre la necesidad de esta medida, que forzaría a evacuar a las 130.000 personas que viven entre 20 y 30 kilómetros de la planta. El viernes de la semana pasada, las autoridades instaron a los residentes en esta franja a que se fueran de forma voluntaria, debido a la dificultad de enviarles suministros. Un total de 70.000 personas tuvieron que dejar sus hogares cuando se fijó la zona de exclusión inicial.

130.000 personas viven en una zona a 20 o 30 kilómetros de la planta

La presión ha aumentado después de que el Ministerio de Ciencia de Japón y la organización ecologista Greenpeace dijeran el lunes pasado que han identificado radiación elevada a 40 kilómetros de la planta. Greenpeace ha pedido que se amplíe la zona de exclusión más allá de los 20 kilómetros oficiales. Estados Unidos ha recomendado a sus ciudadanos que vivían a menos de 80 kilómetros que abandonen la zona o no salgan al exterior.

La Agencia de Seguridad Nuclear e Industrial de Japón aseguró que, aunque las cantidades de plutonio encontradas no suponen un riesgo para la salud, el descubrimiento significa que el mecanismo de contención del reactor se ha roto.

El hallazgo de plutonio -supuestamente procedente del reactor número 3 de los seis que tiene la central- y la alta radiactividad encontrada en gran cantidad de agua en un túnel subterráneo junto al reactor 2, que se cree que procede de la vasija que contiene las barras de combustible o del sistema de conducciones, suponen un fuerte contratiempo para los equipos de emergencia que luchan para controlar la planta tras los graves daños sufridos como consecuencia del terremoto y el tsunami del pasado 11 de marzo.

Los técnicos están batallando para restablecer el suministro eléctrico y volver a poner en marcha los equipos de refrigeración. Pero el Gobierno recordó ayer de nuevo que la prioridad sigue siendo inyectar agua en los reactores para evitar que las barras de combustible queden expuestas totalmente al aire, ya que en este caso se calentarían rápidamente, se fundirían y se produciría una fuga masiva de radiactividad. Fukushima se encuentra 240 kilómetros al norte de Tokio.

"Tenemos que evitar que las barras de combustible se sigan calentando y se sequen", dijo Yukio Edano, portavoz del Ejecutivo en una rueda de prensa televisada. "Tenemos que dar prioridad a la inyección de agua".

Los técnicos que trabajan en Fukushima han desafiado la radiactividad para regar mediante potentes bombas los reactores, en los que se cree que las barras se han fundido parcialmente. Pero el lanzamiento de toneladas de agua ha creado otro problema. El agua, tras ser vertida sobre los reactores, sale con altos niveles de radiación -1.000 milisievert, cuatro veces el límite admitido para los trabajadores de los equipos de emergencia-, y se ha acumulado en los sótanos de las salas de turbinas que conectan tres de los reactores y ha llenado los túneles adyacentes. Estos se encuentran a unos 60 metros del mar. El problema es qué hacer con el líquido, que amenaza con desbordarse y acabar en el océano.

Francia ha enviado a seis expertos para ayudar en la resolución de la crisis; cinco de la compañía Areva y otro del Consejo de la Energía Atómica. El presidente francés, Nicolas Sarkozy, tiene previsto llegar mañana a Japón, procedente de China, y entrevistarse con Naoto Kan.

La crisis va para largo. "El tiempo que va a llevar mitigar este accidente no se mide en días o semanas, se mide en meses o quizás incluso en años", dijo el lunes Robert Peter Gale, uno de los mayores especialistas en cáncer, inmunología y radiación, que formó parte del equipo médico que trató a los afectados de Chernóbil.

Según algunos expertos, la falta de información y los datos contradictorios hacen difícil comprender lo que ocurre en Fukushima, que parece haber pasado de una fase de amenaza de fusión del núcleo de los reactores a otra en la cual es primordial la gestión de las fugas de radiactividad. El Gobierno afirmó ayer que en el futuro podría nacionalizar Tokyo Electric Power (Tepco), la compañía que gestiona Fukushima 1.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de marzo de 2011