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Intervención aliada en Libia

La OTAN dirigirá la operación aérea

La Alianza asumirá el mando sobre la zona de exclusión en un par de días - Sarkozy subraya que la dirección política recaerá en la coalición internacional

La OTAN decidió ayer asumir la imposición de la zona de exclusión aérea sobre Libia, según anunció anoche el secretario general aliado, Anders Fogh Rasmussen, lo que viene a completar el embargo naval para evitar la llegada de armas al régimen de Muamar el Gadafi. Rasmussen enfatizó que la operación se ajusta al mandato de la ONU, pero precisó que la OTAN también podría actuar en defensa propia. La transferencia de mando de la actual operación comandada por Estados Unidos a la Alianza se producirá este viernes o el sábado. La decisión se alcanzó mientras la comunidad internacional empieza a pensar en el posgadafismo, asunto que anoche debatieron durante la cena los líderes europeos reunidos en Bruselas.

"Los bombardeos serán cosa de días o semanas, no de meses", dice Juppé

"Por el momento, habrá una operación de la coalición y otra de la OTAN", declaró Rasmusen, al anunciar el acuerdo y advertir que no era definitivo, pues cabía la posibilidad de que la Alianza asumiera mayores funciones. Antes, el ministro turco de Exteriores, Ahmet Davotuglu, declaró en la televisión de su país que "la operación será entregada plenamente a la OTAN". El acuerdo se logró tras una conversación telefónica a cuatro bandas entre la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, y los ministros de Exteriores de Francia, Reino Unido y Turquía, explicó Davutoglu.

La ampliación a la exclusión aérea de las actividades militares para el control naval del embargo de armas deja sin aclarar el crucial detalle de qué se hará sobre ataques a objetivos terrestres. Podrían quedar cubiertos por la ambigua alusión de Ramussen a la autodefensa o seguir siendo misión de la coalición internacional. Anoche se apuntaba que los aliados podrían intervenir en defensa de la población civil. Un grupo de expertos emitirá un dictamen el lunes. En una situación muy fluida y en pleno proceso de discusiones sobre responsabilidades, Nicolas Sarkozy insistió en que el directorio internacional anunciado a principios de semana para orientar políticamente la campaña libia seguirá manteniendo tal objetivo, porque, hizo notar, con dos países árabes (Catar, con seis aviones, y Emiratos Árabes Unidos, con 12) en la coalición es necesaria "una dirección política". La OTAN se quedará con la dirección militar, remachó.

"Gadafi está acabado; lo que no sabemos es cuándo ni cómo va a desaparecer", decía una fuente comunitaria antes del anuncio de Rasmussen. Alain Juppé, ministros de Exteriores de Francia, punta de lanza de la actual ofensiva, pronostica que los bombardeos "serán cosa de días o semanas, pero no de meses" y que en el diseño de la nueva Libia el jaleado Consejo Nacional de Transición "no tiene el monopolio" de la representación de la oposición.

Junto a la campaña militar empiezan a trascender tanteos diplomáticos que apuntan al futuro, pensando en el medio plazo y con el coronel fuera de la escena. Europa quiere evitar la partición de Libia en una Tripolitania (occidental) y una Cirenaica (oriental) y se estremece solo de pensar que aparezca una nueva Somalia en pleno Mediterráneo, según una fuente comunitaria. El Consejo Europeo subrayaba en el comunicado emitido tras la cena la "necesidad de asegurar la soberanía y la integridad territorial de Libia".

Fuentes europeas revelan que "Catherine Ashton está pensando ya en el día después". Dado lo fluido de la situación, todas las posibilidades están sobre la mesa: "Podría ser una joint venture entre la UE, la Liga Árabe y la Unión Africana... o variantes de ello".

Mientras pasan los días que llevan a la reunión del martes en Londres de los países que aspiran a diseñar la nueva Libia, la coalición sigue bombardeando a las fuerzas de Muamar el Gadafi y la OTAN patrullando las aguas del Mediterráneo central para hacer cumplir el embargo de armas (y mercenarios) impuesto por el Consejo de Seguridad.

Esa intervención naval, pendiente aún de que lleguen los recursos prometidos por siete aliados (fragatas, submarinos y barcos auxiliares), es la parte sencilla del empeño aliado para impedir que el régimen libio se haga con medios. El Parlamento turco aprobó ayer el envío de un submarino y cuatro fragatas reclamados por el primer ministro, Recep Tayyip Erdogan. Tal contribución naval fue la antesala del acuerdo a que se avino Ankara.

La UE prevé más sanciones

La Unión Europea está dispuesta a adoptar más sanciones contra Libia para que el régimen de Trípoli no reciba dinero procedente de las exportaciones de gas y petróleo, según acordó ayer la cumbre de jefes de Estado y Gobierno de la UE celebrada en Bruselas.

Los países de la UE realizarán propuestas similares en este sentido al Consejo de Seguridad de la ONU, según una declaración sobre Libia aprobada por los Veintisiete. El mensaje se produce después de que la canciller alemana, Angela Merkel, llegase ayer a Bruselas reclamando un "embargo total de petróleo y radicales limitaciones comerciales" para Libia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de marzo de 2011

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