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Crítica:

Del remordimiento y la venganza

Nuestras vidas penden de un hilo. Por mucho que nos aferremos al control, a la estabilidad, a la seguridad que nos ofrecen ciertos detalles de nuestro entorno, todo se puede ir a pique por un golpe del destino, por el azar, por un par de segundos arriba o abajo. Sin retorno, debut en el largo del argentino Miguel Cohan, nos lo recuerda con un potente thriller dramático, ganador de la Espiga de Oro en la Seminci de Valladolid, que se ocupa de todos los ángulos de un suceso criminal no intencionado: del verdugo, de la víctima, de los daños colaterales, ya tengan que ver con la familia o simplemente con las malditas casualidades, de la justicia, de los medios de comunicación, de la opinión pública, ese subterfugio que esconde muchas veces a la plebe con gangrena.

SIN RETORNO

Dirección: Miguel Cohan. Intérpretes: Leonardo Sbaraglia, Martín Slipak, Federico Luppi, Bárbara Goenaga.

Género: thriller dramático. Argentina, España, 2010.

Duración: 95 minutos.

Este potente 'thriller' dramático ganó la Espiga de Oro en la Seminci

Hasta ahora ayudante de dirección de Marcelo Piñeyro (se le nota, su película entronca con el universo de la excelente Cenizas del paraíso), Cohan se ocupa, en una psicológica primera mitad, de la tensión producida por la peor de las cárceles, la del remordimiento, mientras, en la segunda, narra con paso firme los oscuros recovecos que puede esconder la venganza. En ambas con una magnífica utilización de las elipsis (Kempes, uno de los personajes, se sustenta en una de ellas), buenas interpretaciones y, sobre todo, con la certeza de que, por mucho que la mala suerte pueda acecharnos, es el ser humano el que puede seguir cagándola a cada paso. "El destino es el que baraja las cartas, pero somos nosotros los que jugamos". Shakespeare, ese sabio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 18 de febrero de 2011