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CARTAS AL DIRECTOR

Egipto se rebela

A pesar de la falta de pluralismo político, la corrupción y la pobreza del país, Occidente ha apoyado a Mubarak como muro contra el islamismo radical como sucede también en Marruecos y Argelia. Mientras, un Mubarak enfermo preparaba la sucesión para septiembre en su hijo Gamal. Para conseguir sus propósitos prohibió que tomaran posesión de sus cargos electos los Hermanos Musulmanes. Pero no contaba Mubarak con que el Ejército ya no le apoyaba porque quiere imponer su candidato en las próximas elecciones. Es evidente que si los manifestantes anónimos no contaran con el consentimiento del Ejército las protestas no habrían triunfado. Occidente no mueve un dedo porque en caso de duda antes de las manifestaciones prefería a Mubarak que a un supuesto islamismo radical como ocurrió en Argelia. También es importante que las redes sociales y las televisiones satélites hayan conseguido la movilización de egipcios de todas las clases sociales que piden democracia como ocurre en Occidente.

Afortunadamente, los países árabes se dan cuenta de que la democracia y el pluralismo político es el único camino para llegar al progreso de la sociedad que Occidente descubrió con la Revolución Francesa, y la Unión Soviética y los países del este de Europa, con la caída del muro del Berlín. Solo falta un paso más para alcanzar el progreso y la igualdad, que es que se produzca la separación religión-Estado como ya hizo Occidente y que en esos países árabes haya libertad religiosa. España entre el 1975 y 1978 es un buen modelo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de febrero de 2011