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El Gobierno israelí teme que Egipto siga el rumbo de Irán

El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, expresó ayer su temor a que las protestas en Egipto acaben desembocando en un régimen islamista, como ocurrió en Irán. "Es cierto que el islam extremista no está en el origen de la inestabilidad. No lo estaba en Túnez y creo que tampoco es el caso en Egipto", declaró Netanyahu en una conferencia de prensa con la canciller Angela Merkel, de visita en Jerusalén. "Pero también es cierto que, en una situación de caos, un movimiento islamista organizado puede tomar el control del Estado. Ha pasado en Irán y en otros lugares".

Netanyahu expresaba así un temor cada vez más palpable en Israel, y que se ha visto agudizado por el llamamiento del movimiento islamista de los Hermanos Musulmanes a derribar a Hosni Mubarak. "Tenemos un gran respeto por el presidente Mubarak", dijo ayer su homólogo israelí, Simón Peres. "No decimos que todo lo que haga sea correcto, pero hizo una cosa por la que le estamos agradecidos: mantener la paz en Oriente Próximo". Un régimen fanático y religioso en Egipto, añadió Peres, no será mejor que la falta de democracia.

La preocupación se refleja también en algunos medios israelíes. Los diarios Yedioth Ahronoth y Ma'ariv han criticado duramente a Barack Obama, al que acusan de practicar una diplomacia "infantil" y poco fiable que le ha llevado a "abandonar" a su aliado egipcio y, por ende, a dejar en la estacada a Israel.

El Gobierno de Netanyahu ha autorizado a Egipto el ingreso de 800 soldados en la península del Sinaí -desmilitarizada en virtud del acuerdo de paz de 1979 entre ambos países- para incrementar la seguridad, ante la extensión de las protestas. Los soldados se han desplegado alrededor del centro turístico de Sharm el Sheij.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de febrero de 2011