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Puig elimina esta semana la 'zona 80' pese a la alarma por contaminación

El Departamento de Interior modulará la velocidad, variable según el tráfico

CiU cumplirá una de sus promesas electorales más populares a contracorriente de la Unión Europea, la comunidad científica y la salud de los barceloneses, expuestos a una contaminación superior a la admitida por la ley comunitaria. El consejero de Interior, Felip Puig, avanzó ayer que la supresión del límite de velocidad de 80 kilómetros por hora en los accesos a Barcelona, la denominada zona 80. Pese a haber impulsado la medida en su día, el PSC ve ahora con buenos ojos la supresión.

Interior mantendrá la velocidad variable, pero recuperará el límite de 120 kilómetros por hora, que rebajará en determinados momentos según "la congestión viaria y problemas ocasionales de contaminación", dijo Puig a Catalunya Ràdio. Para justificarlo, dio la vuelta al argumento que usó el tripartito para aplicar la restricción en 2007: los efectos de la zona 80 en la mejora de la calidad del aire. "Es irracional, no ha traído cambios sustanciales", dijo Puig, que la semana pasada planteó que no entiende por qué el Ministerio de Medio Ambiente no extiende la medida de la zona 80 si la cree tan buena.

Un estudio avala que la limitación redujo el 11% la polución

Un estudio encargado por la Generalitat avaló en 2010 que la zona 80 redujo el 11% la emisión de contaminantes. "Evaluamos la medida descontando la reducción de tráfico por la crisis. Y no hay razón para modificarla", defendió ayer el autor de ese informe y catedrático de Ingeniería Ambiental de la Universidad Politécnica de Cataluña, José María Baldasano. "Pero hay un partido que ganó las elecciones e intenta laminar votos. ¿Cómo justificarán luego otras medidas más drásticas?".

La Generalitat, sin embargo, pretende ahondar en ese argumento y plantea un baile de informes contradictorios: el Departamento de Territorio y Sostenibilidad, que engloba la Secretaría de Medio Ambiente, señaló que posee otro estudio que avala la escasa utilidad de la zona 80 y que lo hará público de forma inminente. La mejora de los índices de polución la asocia, entre otras cosas, a los estudios que apuntan que circulan menos coches. El Gobierno nombrará hoy al director general de Calidad Medioambiental, que convocará a la comisión rectora que, en teoría, dará argumentos para anular la zona 80.

Xavier Querol, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y colaborador en la redacción de la directiva comunitaria sobre la calidad del aire, lanza un aviso: "Sembrar dudas sobre la zona 80 es contraproducente para los ciudadanos, que ya se habían concienciado". Y Baldasano agregó: "Barcelona sigue al pairo en la lucha contra la contaminación".

El pairo se debe a que la UE lleva una década advirtiendo que la lucha contra la polución debe ser una prioridad, pero ese mensaje no caló lo suficiente en Cataluña ni en el resto de España. Tras los anteriores Ejecutivos de CiU y los últimos siete años de tripartito con un partido ecologista en el gobierno, los problemas de contaminación se amontonan en el área metropolitana: excede desde 2005 los niveles máximos de partículas en suspensión (PM10) permitidos por la UE y también los de dióxido de nitrógeno, en vigor desde este año. La incidencia de ambos contaminantes en la salud es flagrante: si el área barcelonesa cumpliera la ley, se salvarían 3.500 vidas al año, según el Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental. El embrollo exige recortes drásticos de tráfico -emite cerca del 45% de la contaminación total- que casan mal, como señala Balsano, con decisiones políticas como suprimir la zona 80.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de enero de 2011