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Queridísimo Plácido

El tenor madrileño vive su noche más hermosa en el Teatro Real con motivo de su 70º cumpleaños - Una multitud asiste al homenaje a medio siglo de carrera

Plácido Domingo cumplió ayer 70 años. Lleva una semana celebrándolo por todo lo alto. Comenzó en Mercamadrid con una entrañable velada que le brindaron los artistas populares españoles e hispanoamericanos, y alcanzó ayer en el concierto conmemorativo del aniversario organizado por Gerard Mortier para el Teatro Real un merecido homenaje de la profesión lírica. Las imágenes retrospectivas que se proyectan al principio y al final del concierto unen la música a la vida y dan otro alcance más profundo y emotivo al acto. El primer reportaje audiovisual, procedente de los viejos fondos de Televisión Española, es impagable. Plácido Domingo parte de la calle de Ibiza, 34, la casa donde nació, y recorre varios lugares emblemáticos de su ciudad del alma cantando la romanza De este apacible rincón de Madrid, de Luisa Fernanda, de Moreno Torroba, un autor que volverá en la segunda parte del concierto en la elegante voz de Ana María Martínez. En el montaje audiovisual final se escucha también de Moreno Torroba un fragmento al piano interpretado por Plácido de Sor Navarra, la zarzuela con la que sus padres se enamoraron, y de tanto declararse en la ficción noche tras noche su amor, acabaron casándose en la realidad. El momento en el que madre e hijo cantan juntos en Anoeta, con el Orfeón Donostiarra de fondo, Aurtzo txikia es estremecedor. Lloramos todos entonces y... ahora.

CONCIERTO 70º ANIVERSARIO PLÁCIDO DOMINGO

Estreno mundial de 'PLÁ-CI-DO', de Tan Dun.

Arias de ópera y zarzuela con Angela Denoke, Anja Kampe, Deborah Polaski, Paul Groves, Juan Pons, Dolora Zajick, René Pape, Bryn Terfel, Aldo Atanelli, Inva Mula, José Bros, Erwin Schrott, Ana María Martínez, Ainhoa Arteta y Sonya Yoncheva.

Participación especial de Teresa Berganza. Sinfónica de Madrid, Coro Intermezzo. Director: James Conlon. Teatro Real, 21 de enero.

"Sé el frío que hace... Así que esta gente se merece un saludo", dijo

En el programa del Real de ayer, Verdi ganó por goleada a Wagner, no tanto en número de piezas sino en intensidad interpretativa. Con Verdi se lucieron Juan Pons, René Pape y Dolora Zajick y de Verdi es la fuga final de Falstaff que puso la guinda a la noche en aire de fiesta. El momento de más calidad lo protagonizó, en cualquier caso, Bryn Terfel con una sensacional interpretación del Te Deum de Tosca, de Puccini. Es curioso. Antonio Fernández Cid, gran admirador de Plácido y crítico de Abc de toda la vida hasta que falleció, siempre decía que Tosca era la ópera que mejor cantaba Plácido. Fue una noche de voces graves, y a los citados ya hay que añadir a Erwin Schrott, con una teatral interpretación del aria del catálogo de Leporello en Don Giovanni, de Mozart.

El compositor chino Tan Dun —"un poeta de las nuevas tecnologías", en expresión de Iñaki Gabilondo, presentador del acto— aportó a la fiesta el estreno mundial de PLÁ-CI-DO, una fanfarria pletórica de vitalidad e inventiva. Coro y orquesta cumplieron con corrección a las órdenes de James Conlon. En el apartado negativo un paupérrimo programa de mano, bochornoso para la categoría artística del acto, en el que no figuraba ni una línea biográfica de los artistas, sin que faltase espacio para listas de patrocinadores, protectores y amigos.

Teresa Berganza elevó el acto a una dimensión con marcado acento humanista. Recordó su Carmen con Plácido —con Abbado y Faggioni, en Edimburgo, ay, qué tiempos aquellos— y también elogió la generosidad y entrega de Plácido en momentos trascendentales. Demostró una vez más la mezzosoprano madrileña su excepcional clase y entonó, quién mejor que ella, el inevitable Cumpleaños feliz. Plácido, que durante el concierto había estado en el palco real al lado de la Reina Sofía, bajó al escenario, en un clima de apoteosis, y, emocionado, se dirigió agradecido al público y a sus compañeros de profesión. Lo más deseado por cualquier artista —y por cualquier persona— es sentirse querido. Plácido Domingo recibe manifestaciones de admiración y cariño a manos llenas durante estos días. Queridísimo Plácido. Qué bello es vivir, como decía Capra, de esta manera. Entre las ausencias sorprendió sobre todo la de la gran artista Susan Graham, actualmente en Madrid cantando una ópera de Gluck con Domingo. Entre los cantantes asistentes al acto que no subieron a escena cabe señalar a Jaime Aragall, Angela Georghiu y Elena Obratsova. Entre las anécdotas a señalar verdaderamente llamativas, una ministra no paraba de teclear el móvil en el momento de la ovación más cálida de la noche a Domingo. En fin, cosas que pasan.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de enero de 2011