Entrevista:RACHID GHANUCHI | Líder del partido islamista En Nahda | Revolución democrática en el Magreb

"Lo más difícil está aún por hacer"

Para Rachid Ghanouchi, de 69 años, "lo más difícil está aún por hacer" en Túnez. Ghanuchi es el líder de En Nahda (Renacimiento), el partido islamista que fue la principal fuerza de oposición a finales de los años ochenta -en las municipales de 1990 obtuvo casi un tercio de los sufragios- hasta que el presidente Zine al Abidine Ben Ali lo ilegalizó al año siguiente.

Desde entonces Ghanuchi, que estudió en Damasco y en La Sorbona (París), vive exiliado en Londres, dedicado a escribir libros, aunque en una conversación telefónica con EL PAÍS anunció ayer: "Preparo mi vuelta. Regresaré pronto. Las autoridades han dicho que los exiliados podemos volver".

El jeque Ghanuchi, como le llaman sus fieles, cree que "los tunecinos han ganado una batalla, pero no la guerra". "Se ha hecho lo más fácil, expulsar al déspota, pero ahora tenemos por delante lo más arduo: acabar con su régimen", afirma.

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"Los tunecinos no deben permitir que nadie se adueñe de su Intifada", añade, comparando la revuelta con la que enfrentó a los palestinos con Israel. "La lucha continuará hasta el desmantelamiento del régimen". Mohamed Ghanuchi, el primer ministro encargado ahora de formar un Gobierno de coalición, "es un hombre del antiguo régimen", señala.

La "rebelión" de los tunecinos "ha sido espontánea y masiva", asegura el jefe islamista. "No es obra de ningún partido; tampoco de En Nahda", precisa. Reconoce incluso que sus seguidores tenían grandes dificultades para trabajar en la clandestinidad. "Actuaban cada uno por su cuenta" ante la imposibilidad de coordinarse por culpa de la represión.

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En Nahda tiene aún "un par de presos" en las cárceles -hace 20 años tenía a varios centenares de militantes detrás de los barrotes-, pero hay aún encarcelados "miles de jóvenes islamistas inocentes que no son de nuestro partido", recalca. "Confío en que sean liberados enseguida". El propio Ghanuchi estuvo preso en los años ochenta, pero no por Ben Ali sino por su predecesor, Habib Burguiba.

¿Qué proyecto tiene En Nahda para Túnez? "La democracia con todo lo que eso conlleva, elecciones libres, libertad de expresión, etcétera". ¿No es usted islamista? "La democracia es compatible con el islam", responde sin titubear. ¿Acepta el estatuto de la mujer vigente en Túnez, el más avanzado del mundo árabe? "Lo acatamos ya en 1988".

Para Ghanuchi lo sucedido en Túnez "tendrá consecuencias sobre buena parte de los regímenes del mundo árabe empezando por Argelia, Egipto y Yemen".

Como otros muchos opositores se declara "decepcionado" por el papel de Europa y, en general, de Occidente. "No han hecho nada, absolutamente nada, por impulsar en mi país los valores que dicen que son los suyos", se lamenta.

Rachid Ghanuchi.
Rachid Ghanuchi.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 16 de enero de 2011.

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