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Reportaje:

El azote del mapache en celo

El naturalista Luis Miguel Domínguez muestra en un documental que una veintena de especies invasoras ponen en peligro el ecosistema de la región

Se puso de moda comprar mapaches como animal de compañía.Pero a medida que el animal crece va adquiriendo una madurez sexual importante que al no verse satisfecha se traduce en agresividad. Proliferan las dentelladas. Y las que fueron unas bonitas e inofensivas mascotas durante un tiempo acaban abandonadas en el campo. La plaga de mapaches, como han bautizado los expertos a su crecimiento desproporcionado, se extiende por las cuencas de los ríos Manzanares y Jarama, el parque regional del sureste y municipios como Rivas Vaciamadrid, Arganda o San Martín de la Vega.

Los mapaches, no obstante, tienen quien les vigile. El naturalista Luis Miguel Domínguez es el autor de Invasores, un documental sobre el drama que supone las invasiones biológicas donde revela que en la Comunidad de Madrid existen una veintena de animales y plantas exóticas (420 en toda España) que crean un desajuste importante en la biodiversidad. El cangrejo americano, la cotorra argentina, la mariposa de los geranios o la tortuga de Florida pueblan los rincones más insospechados. "No es una broma. El mapache, por ejemplo, nunca debe ser considerado como una mascota. Viven en grupos muy numerosos, atacan a muchos animales y lo mismo comen carroña que basura o pájaros. La recuperación del lince ibérico se está mermando ante el avance de la colonización de los mapaches porque no son compatibles", cuenta Domínguez en la estación de Atocha.

La plaga avanza por Rivas Vaciamadrid y el Manzanares, entre otros lugares

El lugar elegido para la entrevista no es casual. A espaldas del naturalista, en el estanque de la estación levantado en 1992, se esconden miles de tortugas de Florida. "Esto es una barbaridad", indica; "en EE UU está prohibida su venta porque transmiten salmonelosis, pero aquí se ha dejado que la gente las suelte y se vayan reproduciendo sin control".

En la empresa estatal Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) reconocen que el recinto no es el lugar ideal para estas tortugas que pueden llegar a vivir más de 90 años. "No es una situación deseada por nosotros, pero hemos asumido el cuidado de los animales. Hay una bióloga responsable de analizar el estado del estanque y las tortugas. Cuida que tengan su alimentación y un estado veterinario correcto", señala una portavoz de la empresa encargada de gestionar las infraestructuras ferroviarias. La estampa es curiosa: decenas de viajeros se retratan en la estación con estos animales aparentemente inofensivos.

La amenaza también llega en mercancías traídas de lugares remotos. La mariposa de los geranios arrasó con este tipo de planta el año pasado. "Fue terrible, pero estas plagas e invasiones no son culpa de los animales. Son los humanos los que con su torpeza provocan estos desajustes en el planeta", incide el experto, que ha producido varias series y documentales de éxito en TVE.

Domínguez también gestionó durante años un servicio de 24 horas de recogida de animales exóticos. Se llamaba Exotarium. Cerró por la falta de financiación del Gobierno regional, que cortó los 100.000 euros de ayuda que recibía. "Han acabado con el servicio, pero el problema no ha desaparecido. Aguirre nos ha dejado tirados. Es absolutamente irresponsable lo que han hecho. Demuestra que no tienen ningún interés en el medio ambiente", ahonda el investigador.

La Consejería de Medio Ambiente considera que ese servicio está cubierto con el Centro de Recuperación de Fauna Salvaje de España (Cras) de Soto de Viñuelas, que abrió tras el cierre del anterior. Su misión es recoger fauna silvestre herida, financiar tratamientos de rehabilitación y el alojamiento de animales exóticos. La única pega es que no recogen los animales en el domicilio. "Solo en caso de que estén heridos", contestan por teléfono.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de enero de 2011