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Duran se queda en el Congreso y asumirá la política exterior de Mas

El líder de Unió, que repetirá como candidato en las generales de 2012, rechaza ser 'conseller en cap' y se encargará de las relaciones con el Gobierno central

Convergència i Unió (CiU) empezó ayer a dibujar las líneas maestras de su estrategia para los próximos años. Artur Mas, futuro presidente de la Generalitat, y Josep Antoni Duran Lleida, portavoz de CiU en el Congreso, anunciaron que este último se quedará finalmente en Madrid. El convergente había invitado a su socio democristiano a asumir el puesto de conseller en cap, pero al final, tras días de intensa deliberación, ambos han convenido que es mejor que el líder de Unió siga en las Cortes y repita como candidato en 2012. Eso sí: asumiendo funciones ejecutivas en la Generalitat, pero sin integrarse formalmente en el Gabinete.

A tenor de lo expuesto ayer en conferencia de prensa, Mas ha reservado para Duran la dirección de dos columnas vertebrales del próximo Ejecutivo nacionalista: las relaciones con el Gobierno central y la política exterior. El nuevo Estatuto prevé la creación de dos comisiones mixtas con el Estado: la de traspasos y la de asuntos económicos y fiscales. Duran presidirá ambas. La primera es esencial para el despliegue del Estatuto y la consiguiente transferencia de competencias a la Generalitat. El líder de Unió ya la dirigió cuando en el último Ejecutivo de Jordi Pujol ocupó la cartera de Gobernación.

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La segunda comisión se encarga de todo lo relacionado con la financiación autonómica y será decisiva para obtener el nuevo pacto fiscal prometido por Artur Mas en la campaña, que lo considera "esencial". Este sistema es similar al concierto económico, por lo que la Generalitat asumiría la plena soberanía fiscal pero, a diferencia del que rige en el País Vasco, reservando una cuota a la solidaridad interterritorial.

Mas y Duran aún no han concretado cómo se articulará la tercera comisión que prevé el Estatuto, la bilateral Estado-Generalitat, que preside alternativamente un representante de cada Gobierno.El área de política exterior todavía está por definir, pero la zona mediterránea cobrará una considerable importancia y se articulará a través del Instituto Europeo del Mediterráneo (Iemed), que Duran Lleida ya dirigió en 2000. Durante su presidencia, este organismo adquirió un perfil más global, con la incorporación del Ministerio de Asuntos Exteriores y la creación de un consejo asesor integrado, entre otros, por Felipe González, Miguel Ángel Moratinos y Francesco Cossiga. "He tenido dudas", reconoció Duran, que en su larga trayectoria política solo ha ejercido el poder durante 15 meses, como consejero catalán.

Mas defendió que con la decisión CiU no perderá presencia en Madrid y, haciendo un guiño claro a su socio, ratificó que no creará el puesto de conseller en cap, una figura histórica que él mismo ocupó en 2001 y que quería recuperar exclusivamente para él. Con la oferta a Duran, Mas ha querido constatar que sus viejas diferencias son cosa del pasado. Sus relaciones no han sido siempre fáciles desde que Jordi Pujol nombró a Mas conseller en cap en 2001 y le designó su delfín. Duran dimitió entonces como consejero. Las heridas parece que han cicatrizado: en el mitin final de campaña, Duran dijo que nadie había regalado nada a Mas y que Cataluña, con él, estaría en las mejores manos.

Mas quiere que su Gobierno empiece a trabajar el día 3. Las acciones prioritarias están enfocadas a luchar contra la crisis y reducir el paro, que afecta a 600.000 personas. Estas son algunas de las medidas urgentes.

- Supresión de los 80 kilómetros por hora. Seguramente es la más llamativa y se visualizará muy pronto. CiU piensa suprimir la limitación de velocidad a 80 por hora en los accesos a Barcelona, una de las decisiones más controvertidas del tripartito, que la tomó con el objetivo de reducir la contaminación y el número de accidentes. Mas dice que quiere aplicar el sentido común y que el límite será variable. "No tiene sentido ir a las dos de la madrugada a 80 cuando no circula nadie. O a que a veces, cuando queremos ir a 80, no podamos", dice. Cree que el descenso del número de accidentes no tiene vinculación directa -lo relaciona más con el carnet de puntos- con la limitación.

- Reducción de consejerías. Mas quiere aplicar su receta de las tres aes: agilización, adelgazamiento y austeridad. De entrada, el Gobierno pasará de 15 a 12 consejerías, lo que implicará reducir en cascada direcciones generales y secretarías. Su idea es suprimir un tercio de los actuales cargos de confianza y eliminar organismos que él considera "parafernalia política". También prevé que los funcionarios que se jubilen no sean sustituidos, para adelgazar la Administración.

- Auditoría sobre las cuentas. La casa hay que empezarla por los cimientos y Mas encargará de inmediato una auditoría sobre el estado de las cuentas de la Generalitat que espera que esté lista dentro de dos meses. Piensa que la situación es extremedamente delicada y que, por tanto, tendrá escaso margen de maniobra. Teme que en las arcas no haya ni un euro y sí muchas facturas. Tanto es así que, pese a las críticas que dirigió al tripartito por el alto interés que se tendrá que pagar por la emisión de bonos, no descarta tener que recurrir a ese instrumento.

- Eliminación del impuesto de sucesiones. Es uno de sus compromisos y, aunque cree que no es el mejor momento, lo eliminará. Los 400 millones de euros que dejarán de entrar en las arcas quiere recuperarlos con la supresión de cargos de confianza. El calendario de la eliminación del resto de las tasas elevadas por el tripartito (actos jurídicos documendos, transmisiones, matriculación) lo vincula al resultado de la auditoría.

- Tres reuniones en la agenda. En su agenda inmediata, hay tres reuniones previstas: una sobre el paro, a la que quiere convocar a todos los agentes sociales para luchar contra la "lacra". La segunda, con la comunidad educativa. Los datos del Informe PISA han sido positivos, pero a Mas le obsesiona que el 30% de los alumnos no superen la secundaria. Y la tercera, con todos los partidos para que se sumen a su propuesta de nuevo pacto fiscal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de diciembre de 2010