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Los 'castells' ya son Patrimonio de la Humanidad

La Unesco ha valorado que aportan "cohesión social y solidaridad"

La piña, el esfuerzo, la solidaridad que se necesita para levantar una torre humana de siete, ocho, 10 pisos... Esto es lo que ha valorado la Unesco a la hora de declarar los castells Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. La valoración de la candidatura que ayer se votó en Nairobi (Kenia) es clara en este sentido: los castells "son percibidos por los catalanes como parte integrante de su identidad cultural, transmitida de generación en generación, y proporcionan a los miembros de la comunidad un sentido de continuidad, cohesión social y solidaridad". Considera este organismo que su inclusión en la larga lista de esta cultura inmaterial mundial puede ayudar a fomentar "el respeto por el diálogo cultural y la creatividad humana".

"Es la culminación de la progresión que se ha registrado estos años"

Allí, en Nairobi, se encontraba una delegación catalana encabezada por un casteller de pro, el presidente del Parlament, Ernest Benach, y el consejero de Cultura de la Generalitat, Joan Manuel Tresserras. En la nota del departamento, ambos valoran la decisión. "Los catalanes nos sentimos orgullosos de que nuestras aportaciones al conjunto de la humanidad sean únicas, originales, enriquecedoras, creativas y enraizadas en la tradición, pero al mismo tiempo vivas y con la mirada puesta en el futuro", dijo Benach. "Estos nos reafirma la singularidad y nos hace más universales", señaló Tresserras.

Para el presidente de la Coordinadora de Colles Castelleres, Miquel Botella, esta declaración "es la culminación de la progresión que los castells han seguido estos últimos años". Y ha imparable. "Los castells cuentan con 200 años de vida, pero estos últimos 15 han sido los de la máxima expresión de esta tradición", comenta Santi Terraza, director de la revista Castells. Como ejemplos señala que el pasado 1 de noviembre se descargó, por primera vez desde 1881, una torre de 8 sense folre, conocida popularmente como "la bestia indomable". Constituye un dificilísimo castell que levantaron los Castellers de Vilafranca, dice Terraza, actualmente la mejor colla de entre las 56 que existen en Cataluña. Otra de las cinco grandes, la de los Minyons de Terrassa, intentará este domingo volver a levantar y descargar un castell de deu. "Llevan todo el año trabajando en ello", comenta Terraza, que recuerda que solo se había conseguido descargar antes en dos ocasiones, en 1998 y en 2002. Y siempre fueron los Minyons los que lo realizaron.

La declaración en sí no supondrá más cambio que el reconocimiento internacional de esta tradición. "Servirá para aumentar el interés de los ciudadanos", comentaba Botella. "Es un reconocimiento que da prestigio y nos hará ganar proyección exterior", comenta Terraza. Para ambos, lo importante es que se hayan reconocido los valores que supone esta tradición. "Ha sido un factor de integración de muchos inmigrantes, ofrece a los jóvenes un modelo para trabajar en equipo, reforzar la solidaridad y reivindicar la cultura del esfuerzo y el trabajo", señala Terraza.

Hasta ahora solo había una tradición catalana que formara parte de este catálogo de patrimonio inmaterial, La Patum de Berga, que fue inscrita en 2005. La candidatura de los castells se remonta a 2008, cuando fue aprobada de manera unánime en el Parlament de Cataluña. Desde entonces, se han hecho todos los pasos hasta conseguir que esta tradición surgida en Valls a finales del siglo XVIII de la evolución del ball de valencians, que incluía una pequeña torre humana en la coreografía, se haya convertido en un patrimonio universal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de noviembre de 2010