Dos residencias sin abrir y 24.700 personas a la espera de prestación

El centro de San Blas tenía prevista su inauguración en 2008

Un centro "pionero en España", especializado en la atención de personas con deterioro cognitivo alto -alzhéimer o discapacidad intelectual- que viven en situación de gran dependencia para realizar las actividades de la vida diaria. Así presentó la Comunidad de Madrid en enero de 2007 una nueva residencia para mayores que empezaba a construir en San Blas, en el barrio de Las Rosas. La presidenta Esperanza Aguirre puso la primera piedra. Nueva y con 340 plazas, tal y como mencionaba la nota de prensa hasta en cuatro ocasiones. Su presupuesto, 19,2 millones de euros. Las obras tenían que acabar "a finales de 2008".

Dos años después, lo que se ve en ese terreno de 22.000 metros cuadrados, entre las calles de Rávena, República Eslovaca y Toscana, es un edificio gigantesco y algo desangelado, de color gris cemento y distribuido en varios módulos que parece acabado, pero Asuntos Sociales dice que no lo está. Todo en su sitio: las puertas, las ventanas, incluso los bancos del exterior y las flores de los parterres, pero una verja metálica rodea el recinto. Nadie ocupa aún las habitaciones. La residencia lleva un retraso de dos años. Y los vecinos, que llevan cuatro conviviendo con las obras, no ven el momento de la inauguración. "Hace meses que se ve poca actividad", asegura un hombre que sale de uno de los adosados que hay enfrente. Casi en la otra punta de Madrid, otra residencia pública también espera su turno. Es la de Vista Alegre, en Carabanchel. Debería haber abierto el pasado julio. Mientras, 24.761 personas esperan en Madrid una prestación por la Ley de Dependencia.La residencia de Vista Alegre cerró en 2009 para que sus habitaciones y sus baños pudieran adaptarse y ser completamente accesibles. Las obras tenían que empezar en julio de 2009 y acabar en julio de este año. Durante ese tiempo, los usuarios fueron trasladados a otras residencias, igual que los 161 trabajadores que entonces formaban parte de la plantilla. Antes de cerrar, la residencia tenía 200 plazas. Cuatro meses después de la fecha en la que deberían haber vuelto unos y otros, el edificio, en el número 177 de General Ricardos, está aparentemente acabado, pero cerrado a cal y canto.

UGT sospecha que la Comunidad espera a elecciones para abrir los centros
"La gente está atendida en otros recursos", dice Asuntos Sociales
Más información
El 'ranking'

Esas plazas se suman a las 340 aún sin inaugurar de San Blas. Más de medio millar de personas podrían estar atendidas en una residencia pública. Madrid tiene, según los últimos datos oficiales, de 1 de noviembre, 24.764 personas que han solicitado una ayuda de la Ley de Dependencia, se les ha concedido, pero aún no la están disfrutando. Suponen casi el 40% de las 66.546 personas ya dictaminadas y que tienen derecho a una prestación por haber sido valoradas con un grado II (dependencia severa) o III (gran dependencia). Se da la circunstancia de que Madrid tiene uno de los porcentajes más bajos de personas que disfrutan de prestación con respecto a las que tienen derecho a recibirla. Solo algo más de seis de cada 10 (62,8%) están atendidas. Un porcentaje menor que el de Cataluña (73,5%), Andalucía (77,5%), País Vasco (81,5%)... De hecho, Madrid es la tercera por la cola.

Lo que más afecta es lo que sucede más cerca. Para no perderte nada, suscríbete.
Suscríbete

Además de las dos residencias fantasma, la región tiene otro problema en lo que respecta a plazas para mayores dependientes. Según un informe realizado por UGT recopilando datos residencia a residencia, en Madrid hay actualmente casi un millar de plazas de residencias públicas sin ocupar. En total, el sindicato ha hecho un recuento de 971 plazas en 18 centros públicos. Pone como ejemplo el Reina Sofía de Las Rozas, con 264 plazas vacías; el Francisco Vitoria, con 196 y el de El Carmen, con 80. "Las plazas están retenidas", asegura la secretaria de Políticas Sociales de UGT, Ana Sánchez. Y si están cerradas es, añade, para ahorrar dinero. Si no hay residentes que cuidar, tampoco hay que pagar las nóminas de los que les atienden. Sánchez sospecha que el Gobierno regional está esperando la cercanía de las elecciones para reabrir todas esas plazas y anunciarlas como nuevas.

La Consejería de Familia y Asuntos Sociales lo niega. Asegura que las plazas de las que habla UGT son las mismas que la propia Consejería anunció que cerraba para adaptarlas a mayores dependientes. Ese anuncio se hizo en agosto de 2010: "La Comunidad invierte 31 millones en adaptar 874 plazas residenciales", dijo entonces. Esas plazas iban a estar disponibles a partir de septiembre "de forma paulatina". Pero UGT insiste: "Las habitaciones se remodelaron, pero al acabarlas no se han ocupado de nuevo".

La Consejería también tiene una explicación para el retraso en la construcción de la residencia de San Blas (dos años) y la remodelación de la de Vista Alegre (cuatro meses). En el primer caso, asegura que la normativa de incendios con la que se redactó el proyecto dejó de estar vigente y hubo que adaptarlo. En el segundo, afirma que la fecha de finalización era "estimativa", como la de cualquier obra. En ninguno de los dos casos ofreció una nueva fecha de inauguración prevista. "La gente está atendida en otros recursos", explican desde Asuntos Sociales cuando se les pregunta por los retrasos. De las 41.782 personas que se benefician en Madrid de una prestación por la Ley de Dependencia, 18.600 tienen plaza en una residencia. Si se extrapolan los datos, más de 11.000 personas podrían estar esperando una plaza en Madrid.

Regístrate gratis para seguir leyendo

Sobre la firma

Elena G. Sevillano

Es corresponsal de EL PAÍS en Alemania. Antes se ocupó de la información judicial y económica y formó parte del equipo de Investigación. Como especialista en sanidad, siguió la crisis del coronavirus y coescribió el libro Estado de Alarma (Península, 2020). Es licenciada en Traducción y en Periodismo por la UPF y máster de Periodismo UAM/El País.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS