Reportaje:

El barroco como algo más que una escuela artística

Una exposición en el CCCB propone desmontar el mito de la Hispanidad

"Lo hispano está embarrocado, ¿Quién lo desembarrocará? el desembarrocador que lo desembarroque buen deshispanizador será". Para Tere Badía y Jorge Luis Marzo, comisarios de la muestra El d_efecto barroco. Políticas de la imagen hispana, "embarrocado" significa "cubierto de tantas capas que ya no se sabe lo que hay debajo". La exposición, que abrió ayer en el Centro de Cultura Contemporáneo de Barcelona (CCCB), pretende precisamente pelar la cebolla del mito de la Hispanidad, uno de los "mejor trabados de la historia", y analizar los mecanismos que le han permitido sobrevivir durante siglos a todo tipo de ideologías y regímenes.

"El yeso que aglutina el mito de la Hispanidad es el barroco", aseguran. Un arte, una visión del mundo que ofrece "presuntos rasgos de universalidad, sensualidad, teatralidad" pero sobre todo de integración, en cuanto que da cabida y asimila sin problemas todas las expresiones de la cultura popular que coloniza. El ejemplo de la Virgen de Guadalupe que sirve a la Iglesia para esconder su fracaso en erradicar la idolatría. Esto le permite "esconder el conflicto", que el mito se levanta sobre "el primer genocidio de la era moderna".

La muestra reúne obra de Fernando Ruiz, Claudia Llosa o Harun Farocki

"Más que una cultura barroca hay que hablar de política barroca". "Desmigajar" este mito, añaden Badia y Marzo, es averiguar quién administra la memoria y poder redactar un relato sobre esta construcción. Y para dejar clara la tesis subyacente de la muestra, lo primero que se encuentra el visitante son las imágenes del documental El pintor del Rey, donde el príncipe Felipe presenta la famosa exposición dedicada a Velázquez en 1990 en el Museo del Prado. Es la relación de la Corona -del Estado- con el arte un instrumento de creación de identidades que la izquierda asimila, como muestra la sala dedicada a las Misiones pedagógicas, que en la década de 1930 paseaban por los pueblos una colección de reproducciones de cuadros de los grandes maestros.

No es la muestra del CCCB una acumulación de arte barroco. Que tampoco espere el visitante encontrar piezas sorprendentes. Solo un espacio lleno de pantallas que recogen el proceso de reflexión que han realizado artistas como Fernando Ruiz, que desnuda a la Virgen del Rocío; Claudia Llosa, que analiza en El niño Pepita la función de los milagros, Núria Arias, Harun Farocki, David Hoffos o José Quintero.

Pero siete años de trabajo de campo por toda España, y por Chile, Perú y México, de los que tres se han centrado en la elaboración de la muestra, no han sido suficientes, reconocen los responsables, para poder articular el relato del mito de la Hispanidad. La exposición se limita a proponer un debate pendiente. Para ello se ha organizado la serie de encuentros Crónicas de ultramar en los que participarán autores latinoamericanos como Juan Gabriel Vásquez, o Ibsen Martínez.

Misión pedagógica en Cebreros, Ávila, en 1932. Al fondo, copia de <i>Las hilanderas </i>de Velázquez.
Misión pedagógica en Cebreros, Ávila, en 1932. Al fondo, copia de <i>Las hilanderas </i>de Velázquez.R. DE ESTUDIANTES
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