El conflicto del Sáhara

Marruecos liquida la protesta saharaui

Las fuerzas de seguridad arrasan el campamento y se declara el toque de queda - Rabat denuncia que cinco agentes murieron apuñalados, apedreados y quemados

Marruecos puso fin, ayer de madrugada, a la mayor y más larga protesta saharaui -la acampada de Agdaym Izik- desde que en 1991 terminara la guerra entre el Frente Polisario y Rabat.

En el desmantelamiento del campamento y en los posteriores enfrentamientos en El Aaiún, la capital del Sáhara Occidental, hubo cinco muertos en las filas de las fuerzas de seguridad marroquíes y unos 70 heridos, según informó el ministro del Interior de Marruecos, Taieb Charkaoui, en el Parlamento.

Del lado de los manifestantes saharauis hubo al menos un muerto y decenas de heridos, según fuentes locales. Las asociaciones saharauis de defensa de los derechos humanos, como Codesa, que preside Aminetu Haidar, temen, sin embargo, que cuando la situación se tranquilice, afloren los nombres de otras víctimas mortales. Las autoridades de El Aaiún, donde anoche fue declarado el toque de queda, sostienen que ningún saharaui falleció.

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Entre las víctimas marroquíes, se sabe que las tres primeras (un miembro de las Fuerzas Auxiliares, un gendarme y un bombero) perdieron la vida durante los enfrentamientos. El primero fue acuchillado; otro fue lapidado y el tercero murió quemado. Los otros dos fallecieron en el hospital a causa de las heridas.

El comité que regentaba el campamento reivindicaba viviendas y puestos de trabajo o, en su defecto, ayudas sociales. No mencionó nunca la autodeterminación de los saharauis. Pese a su prudencia, el campamento estaba rodeado por las fuerzas de seguridad marroquíes, Ejército incluido.

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¿Qué pasó desde el jueves para que Rabat decidiera intervenir? Mohamed Guelmouss, el gobernador de El Aaiún, aseguró, en una declaración a la agencia de prensa oficial MAP, que "un grupo de individuos con antecedentes penales y buscados por delitos comunes" se habían apoderado del campamento y mantenían "secuestrados a los chiukhs [notables saharauis], mujeres y niños".

Otros responsables marroquíes dieron a entender que esos "delincuentes" habían sido reclutados por el Frente Polisario. Las fuerzas del orden "intentaron detener pacíficamente a esos elementos fuera de la ley, pero se toparon con una reacción violenta", según el gobernador.

Poco antes de las siete de la madrugada de ayer -una hora más en la España peninsular-, hasta tres helicópteros sobrevolaron el campamento, según testigos presenciales. Mediante altavoces se exigió a la población que lo abandonase, a lo que solo accedieron un puñado de mujeres con sus hijos.

Inmediatamente después empezó el asalto por parte de la Gendarmería y de las Fuerzas Auxiliares, un cuerpo parapolicial. Para tomar el control emplearon cañones de agua, pelotas de goma y granadas lacrimógenas. Los allí concentrados replicaron con cócteles molotov, piedras y palos. Numerosas jaimas se incendiaron.

La Gendarmería detuvo a 65 manifestantes, entre ellos el conocido intelectual saharaui Ennaama Asfari, pero el grueso de los acampados fueron dejados en libertad y se pusieron en camino hacia El Aaiún.

A esa hora los habitantes de los barrios saharauis de la capital ya se habían echado a la calle para levantar barricadas y quemar vehículos en protesta por el asalto. Con la llegada de los jóvenes expulsados de Agdaym Izik recibieron refuerzos.

En las horas centrales del día manifestantes saharauis y fuerzas del orden libraron una auténtica batalla campal. La sede de la televisión local, los juzgados y decenas de automóviles ardieron mientras los jóvenes coreaban eslóganes a favor de la independencia. Poco a poco, sin embargo, "los antidisturbios marroquíes pasaron a un segundo plano", asegura un europeo que desde la terraza de un céntrico hotel seguía los enfrentamientos. "Fueron sustituidos por civiles marroquíes muy agresivos", añade.

"Son instigados por la policía para amedrentar a los saharauis", denuncia Omar, un saharaui cuyo vehículo fue detenido cuando se dirigía a casa de una parturienta. "Me obligaron a gritar ¡viva el Rey!, porque si no lo hacía, me apaleaban".

Decenas de vehículos de saharauis y de tiendas fueron destrozados y saqueados ayer por la tarde en El Aaiún por civiles, según testimonios coincidentes. Los exaltados marroquíes forzaron las puertas de algunas casas para pegar a sus moradores.

Rabat ha intentado que la prensa extranjera no pueda seguir de cerca los acontecimientos de El Aaiún. El sistema informático de la RAM, la aerolínea marroquí, canceló ayer las reservas de una decena de periodistas españoles para el vuelo Casablanca-El Aaiún y la línea aérea Binter Canarias, que enlaza Las Palmas con el Sáhara, se ha visto obligada a suspender sus operaciones hasta el fin de semana. Un control policial en Tan Tan impide a los extranjeros entrar en la ex colonia.

El asalto se produjo el mismo día en que estaba previsto que se reanudaran en Nueva York las conversaciones entre Marruecos y el Polisario sobre el Sáhara. El movimiento independentista tuvo dudas, pero al final se sentó en la mesa. No había que caer en la trampa de Marruecos, según Ahmed Boukhari, representante ante la ONU del Polisario. Rabat "quiere sabotear las negociaciones" patrocinadas por el enviado de la ONU, Christopher Ross.

Varios saharauis contemplan el cuerpo sin vida de un agente antidisturbios marroquí en la avenida Smara de El Aaiún.
Varios saharauis contemplan el cuerpo sin vida de un agente antidisturbios marroquí en la avenida Smara de El Aaiún.

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