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Asamblea General de la ONU

Ahmadineyad acusa a EE UU de haber orquestado el 11-S

Las delegaciones occidentales abandonan el pleno durante el discurso

El presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, mencionó anoche desde la tribuna de la Asamblea General de la ONU una serie de teorías conspirativas que atribuyen al propio Gobierno de EE UU la responsabilidad por los atentados del 11 de septiembre. Con ello, arrojó un jarro de agua fría sobre las modestas esperanzas que habían surgido previamente de reanudar la negociación internacional con el régimen islámico.

"Existe una teoría que afirma que algunos segmentos dentro del Gobierno de Estados Unidos orquestaron el ataque para revertir el declive de la economía norteamericana y apretar su presión sobre Oriente Medio para salvar al régimen sionista. Esta es la teoría que cree la mayoría del pueblo norteamericano y muchas otras naciones y políticos en todo el mundo", manifestó Ahmadinejad, famoso ya por la propagación de semejantes visiones que niegan el Holocausto o la existencia de la homosexualidad.

La delegación norteamericana, presente en la sala desde el comienzo del discurso, abandonó en ese momento la sesión, seguida de todas las de los países europeos y de otras regiones, incluida la delegación española. A partir de ese momento, el discurso de Ahmadineyad -que incluyó una larga queja por la quema del Corán que nunca llegó a producirse en Florida- quedó convertido en papel mojado.

Con un preludio de esas características, es difícil que su oferta posterior de negociar con Estados Unidos de forma transparente todas las desavenencias mutuas, incluido el programa nuclear iraní, pueda ser tenida seriamente en cuenta.

Las palabras de Ahmadineyad resultaron particularmente porque fueron precedidas de varios signos en esta Asamblea General que despertaron cierta esperanza de que el conflicto con ese país pueda resolverse sin llegar a una confrontación militar.

Horas antes, en ese mismo foro, Barack Obama, había extendido la mano al régimen iraní. "Estados Unidos y la comunidad internacional están dispuestos a resolver sus diferencias con Irán y la puerta a la diplomacia sigue abierta por si Irán decide cruzarla", dijo el presidente norteamericano.

La única crítica que Obama dirigió a ese país fue la de que "Irán es el único miembro del Tratado de No Proliferación Nuclear que no puede demostrar las intenciones pacíficas de su programa nuclear".

El presidente iraní, Mohamed Ahmadinejad, que ha evitado en esta visita a Nueva York las actitudes provocadoras frecuentes en otros viajes, manifestó antes en la misma tribuna que "no existen alternativas" a la solución de las diferencias nucleares por la vía de la negociación.

Esta posibilidad puede ser una nueva esperanza vana o un nuevo intento por parte del régimen islámico de ganar tiempo para desarrollar su programa nuclear, pero existen algunas indicaciones de que el Gobierno de Teherán ha comenzado a resentirse de la presión internacional.

Por un lado, según algunos expertos, las sanciones impuestas el pasado mes de junio por el Consejo de Seguridad están causando aparentemente más daño entre la élite del régimen del que en un principio se esperaba. Por otra parte, la nueva actitud de Rusia, que este miércoles prohibió la venta de un importante paquete de armas a Irán, puede haber hecho comprender a las autoridades de ese país que su situación de aislamiento internacional es insostenible. Los ministros de Exteriores del llamado P5+ 1, el grupo de negociación internacional con Irán, emitieron una invitación el miércoles tras una reunión en Nueva York para que se reanuden lo antes posible las conversaciones sobre el programa nuclear.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de septiembre de 2010