La ONU intenta salvar de la crisis los objetivos del milenio

El tiempo apremia. Solo quedan cinco años para cumplir los ocho objetivos contra la pobreza y el hambre, acordados hace 10 años en la Cumbre del Milenio. Las promesas se han ido renovando repetidamente. Pero una cosa es lo que se compromete, y otra actuar. Los líderes mundiales se someten esta semana en Nueva York a un autoexamen de conciencia, en el marco de una reunión especial convocada por Naciones Unidas.

Hay una cifra que refleja con claridad la situación: 20.000 millones de dólares (algo más de 15.000 millones de euros). Ese es el desfase entre el dinero que deberían movilizar los países del G8 -el grupo de las ocho economías más ricas del mundo- para financiar la ayuda al desarrollo, y lo que llegará a su destino. El 80% de esos fondos son un importante balón de oxígeno para los países más necesitados.

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El reto es muy serio, sobre todo, para los 1.000 millones de seres humanos atrapados en la pobreza. La recesión global y las medidas de ajuste del gasto público amenazan con poner en riesgo el logro de los objetivos marcados. "No se pueden equilibrar los presupuestos dando la espalda a los pobres", advierte la ONU.

El evento reunirá a 139 mandatarios, entre ellos, el presidente español José Luis Rodríguez Zapatero, que interviene hoy junto al francés Nicolas Sarkozy. Para el miércoles se espera también al de EE UU, Barack Obama. Pero otros son escépticos.

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