CÁMARA OCULTAColumna
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Buenas películas

No es de extrañar que Buried (Enterrado), la nueva película de Rodrigo Cortés, reciba premios en cada festival que pisa, ni que haya sido distribuida en Estados Unidos con gran cantidad de copias, algo inusual para una extranjera. (Se presenta en el Festival de San Sebastián). Buried es una de esas obras que solo se ven de tarde en tarde, insólita, arriesgada, original... y magnífica. Trata de un tipo enterrado vivo sin más recurso que un móvil, y aunque contenga algún recurso discutible, la película no se refugia en los flash-backs ni en salidas al exterior, a pesar de lo cual no deja de suceder de casi todo. ¿Se puede hacer algo tan interesante con tan pocos medios? Sí, cuando hay talento. Buried, lógicamente, no puede ser elegida como candidata española a los Oscar, ya que está hablada en inglés. De lo contrario hubiera sido ideal para la terna.

Son interesantes y necesarias, las voten o no en la Academia

Como ya se sabe, las tres películas que la Academia ha elegido como candidatas a los Oscar son: la muy exitosa Celda 211, la reciente Lope, y la aún inédita También la lluvia, de Icíar Bollaín, película con coraje cinematográfico y sensibilidad social fuera de lo común en un cine tan acomodado a fórmulas trilladas. (Inaugurará el Festival de Valladolid). Sin embargo, al tiempo que los académicos han incluido esta bella película en la terna, hay algunos miembros de la misma Academia que plantean objeciones, debido a que Icíar Bollaín ejerce el cargo de vicepresidenta en tal institución. Hacer una buena película, algo infrecuente, parece levantar sospechas. Y tener directivos valiosos en su quehacer, también.

De esta boba disputa se ha salvado Balada triste de trompeta, la última de Álex de la Iglesia -el mismísimo presidente de la Academia- película muy esperada tras su doble triunfo en Venecia, puesto que no ha contado entre las tres finalistas. Quizás también al bueno de Alex le hubieran castigado con idénticas iras de haber sido una de las tres seleccionadas...

Pero al margen de elucubraciones, las películas aquí citadas son buenas, interesantes y necesarias, las voten o no en la Academia. No más fantasmas, que bastantes tenemos ya, hágannos buenas películas y dejémonos de chuminadas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 17 de septiembre de 2010.

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