Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Entrevista:JOSÉ MONTILLA | Presidente de la Generalitat | Las secuelas de la sentencia del Estatuto

"Vive en otra galaxia quien crea que el malestar catalán pasará en tres meses"

Barcelona
Tras reunirse con el presidente del Gobierno esta semana en la Moncloa, José Montilla espera hechos concretos para reforzar el Estatuto. Cree que pasará tiempo antes de que las relaciones entre Cataluña y España se normalicen.

Casi un mes después de que el Tribunal Constitucional fallara sobre el Estatuto catalán, el presidente de la Generalitat está convencido que el Gobierno ha entendido que el problema es de toda España y no solo de Cataluña. José Montilla (Iznájar, Córdoba, 1955) llama a José Luis Rodríguez Zapatero a actuar una vez que han coincidido en el diagnóstico.

Pregunta. ¿Tras reunirse con el presidente Zapatero ha visto al Gobierno central realmente dispuesto a rescatar el Estatuto?

Respuesta. De momento hay un compromiso de gestos y actitudes. Es evidente que esto deberá concretarse con iniciativas políticas, pero lo primero es muy importante para lograr lo que queremos. De lo que se trataba con el presidente Zapatero era poder compartir una parte del diagnóstico. ¿Tenemos o no un problema España y Cataluña?

"Al Estatuto le ha rodeado un exceso de retórica y soflamas"

"Recrearse tanto en lo de la unidad de España es casposo e innecesario"

"Si en cuatro meses no cambia nada de nada, la situación será otra"

"El sentimiento federalista del PSOE se ha relajado; el contexto no ayuda"

"El votante de derechas es más condescendiente con determinados comportamientos

"La situación electoral del PSC es compleja, pero la principal dificultad es la crisis"

P. ¿Zapatero coincide con que Cataluña y España tienen un problema?

R. Creo que sí. Lo que hay que ver es cómo lo resolvemos. Primero asumir que tenemos el problema, después ya hablaremos de leyes o de competencias. En cualquier caso no espero nada en los próximos días. Lo veremos a lo largo de semanas o de los meses venideros.

P. Pero se acercan elecciones en Cataluña.

R. Sería de ilusos pensar que de aquí a las elecciones lo arreglaremos todo. De lo que se trata es de iniciar un proceso, una hoja de ruta... este tema no se arreglará en tres o cuatro meses, no seamos ingenuos. Aunque si en cuatro meses no hay nada, la situación será otra.

P. ¿Confía en el compromiso de Zapatero para llevar adelante el rescate del Estatuto?

R. Ya lo veremos. Después de los gestos tienen que venir los hechos, con medidas concretas.

P. Es escéptico

R. No soy adivino.

P. Pero hay precedentes poco alentadores. "Apoyaré el Estatuto..."

R. Sí, pero esto es injusto. Lo que Zapatero quería expresar era su compromiso para dotar a Cataluña de un nuevo Estatuto y mejorar el autogobierno. Y Zaparero este compromiso lo cumplió.

P. El Gobierno insiste en que desarrollará el Estatuto, pero pide lealtad. Esta semana su Gobierno ha presentado un recurso de inconstitucionalidad contra el plan Zapatero de ayuda a los municipios. ¿Esto no es deslealtad?

R. Si consideramos que una acción de gobierno invade nuestras competencias, es un gesto de lealtad recurrir al árbitro.

P. ¿El PSOE ha dimitido de sus tesis federalistas?

R. Más que dimitir se ha relajado en este tema por un contexto en el que no le es propicio. Entre los intelectuales, por ejemplo, había muchas personas que tenían posiciones mucho más avanzadas treinta años atrás. El contexto no es fácil en España para ser federalista. Pero nosotros continuaremos defendiendo nuestro proyecto.

P. Tampoco es fácil en Cataluña. Se imponen las posiciones extremas...

R. Es evidente, a quien da alas la sentencia es a los que no votaron el Estatuto, los que no lo votaron porque querían la independencia y a los que no lo votaron porque son españoles y después, si acaso, catalanes.

P. ¿Viendo el proceso del Estatuto en perspectiva no es momento para la autocrítica?

R. La culpa nunca la tiene el otro al cien por cien. Podríamos haber hecho las cosas mejor. Nosotros asumimos nuestros riesgos, como hacer un Estatuto con el PP en contra. A veces rodeamos nuestra propuesta del Estatuto de excesiva retórica y soflamas que son propias de la política catalana, pero que no nos ayudan nada. Eso es darles argumentos a nuestros adversarios. Pero esto describe una realidad, es muy propio de la política catalana.

P. ¿Ahora pagan por ello?

R. No nos engañemos, aquí los culpables de la sentencia son los que votaron en contra del Estatuto y presentaron el recurso, el PP. Pero nosotros no siempre lo hacemos todo bien. Los excesos verbales, la retórica a veces vacía de sectores de la política catalana han dado alas a las posiciones del PP.

P. Ha sido imposible hacer una transición hacia el federalismo.

R. No estoy de acuerdo, sí la ha habido. Si a algo se parece España es a un Estado federal, aunque imperfecto. Es imperfecto, no por falta de competencias de las comunidades, sino por falta de organismos de colaboración horizontal. Por ejemplo, un Senado federal, que es fundamental para vertebrar un estado de este tipo. El PSOE propuso una reforma constitucional para abrir esta vía y el PP la rechazó.

P. ¿Ve recorrido a esta vía?

R. Estoy convencido de que la reforma del Senado llegará. ¡El PP lo llegó a proponer en 1996 en su programa! Pero ahora es inútil pedir cualquier reforma porque se convierte en arma arrojadiza contra el Gobierno. Pero ya verá que si el PP gobierna, que espero que tarde mucho, lo propondrá.

P. ¿Ha valido la pena hacer el Estatuto?

R. Creo que sí. Es legítimo que otros crean que no, unos porque no lo votaron y otros porque no lo pudieron hacer ellos. Ha valido la pena pese al desgaste y el cansancio.

P. ¿Qué es lo que más le ha molestado de la sentencia?

R. Soy catalán y catalanista y soy español y federalista pero, recrearse tanto con lo de la "indisoluble unidad de España"..., pero ¿no saben cómo se hizo la Constitución? ¿Quiénes fueron los inductores de estas expresiones? Recrearse en esto me parece innecesario, casposo, antiguo, no aporta nada. Ofende gratuitamente incluso a los que nos consideramos españoles.

P. Una reforma de la ley del TC habría ayudado a otro tipo de sentencia...

R. Seguramente, porque la tentación del TC de convertirse en una tercera cámara es evidente. Y ojo, porque ahora hay otras leyes importantes pendientes del TC, como la de los matrimonios entre personas del mismo sexo o la ley de igualdad. Serán examinadas por un tribunal cuya composición no se corresponde a la de las cámaras en las que reside la soberanía de los ciudadanos.

P. ¿El malestar de Cataluña pasará en tres meses como piensan algunos?

R. No. Quien crea esto es que vive en otra galaxia, es de ilusos. Como también lo es pensar que en cuatro días declararemos la independencia de Cataluña.

P. La manifestación del 10 de julio se convirtió en una marcha soberanista y con una gran dosis de crítica a todos los políticos.

R. La manifestación fue muy plural. Hubo muchas consignas, pero también mucha gente que no decía nada. Había gente que no votó el Estatuto y gente que lo votó y que estaba indignada porque le cambiaron lo que votó.

P. ¿Se sintió incómodo?

R. Me he sentido más incómodo en otros momentos.

P. ¿Y el hecho de que tuviera que salir apresuradamente?

R. Fascistas e intolerantes los hay en todas partes, pero siempre son una minoría. Me marché cuando se disolvió la manifestación.

P. ¿Está satisfecho con el resultado del debate de la nación en el Congreso?

R. No, porque el Congreso no aprobó ninguna resolución sobre el Estatuto.

P. ¿Le habría gustado que el PSOE asumiera como propia la resolución del Parlamento catalán hecha sobre la base del preámbulo del Estatuto?

R. El PSOE asumió como propia la que presentó el PSC. Esta resolución que, de entrada, además de los votos de los socialistas catalanes tenía el apoyo de 144 votos del PSOE, recogía el malestar generado por la sentencia, la necesidad de tomar medidas políticas y se hacía eco de lo que dice el preámbulo del Estatuto. Pero otros quisieron jugar a autoenmendarse a última hora con propuestas de vuelo gallináceo. ¿Resultado? No se aprobó nada.

P. ¿Pero en un momento de gestos como el actual no era bueno que el PSC pudiera votar lo mismo en el Parlamento catalán que en el Congreso?

R. Lo que queríamos era que el Congreso apoyara esta resolución y para eso se pactó a propuesta del PSC. Pero algunas formaciones lo que prefieren es que no les den la razón, así se podrán quejar.

P. Dentro de su propio partido ha habido voces críticas.

R. Se votó la propuesta de resolución que el grupo parlamentario y la dirección del PSC acordaron. Y como el PSC es un partido plural hay opiniones diversas.

P. Los que se han quejado forman parte de la dirección y del Gobierno catalán.

R. La dirección del partido también es plural. Y si forman parte del Gobierno es porque tienen mi confianza.

P. ¿Pero qué opinión le merecen estas críticas?

R. Son opiniones... lo del grupo parlamentario propio en el Congreso ya lo hemos escuchando cuarenta veces en los últimos años. Cuando el partido lo considere pertinente lo tendrá y ya está. Mientras, no pasa nada porque haya personas que opinen esto.

P. ¿Por qué el PSC pierde tantos votos entre las elecciones generales y las autonómicas?

R. Los ciudadanos no votan siempre la misma opción en todas las elecciones. No tiene una respuesta simple.

P. Pero históricamente ha sido así.

R. Si, pero hay menos participación en las elecciones catalanas. Habrá personas que creen que no son tan importantes o que no vota porque ya les va bien lo que hay.

P. ¿Y no será que ganan unas porque van con la marca PSOE y las otras no porque van con la marca PSC?

R. No. En Cataluña hemos ganado elecciones cuando las perdió el PSOE en el resto de España. En el 2000 por ejemplo, el PSOE perdió las elecciones estrepitosamente y en Cataluña el PSC las ganó cómodamente.

P. ¿Hasta qué punto le preocupan la ventaja, al menos en los resultados de las encuestas, de CiU sobre el PSC?

R. Es evidente que la situación es compleja, que la sentencia añade dificultades, pero la dificultad principal es la crisis económica, que está pasando factura a los que gobernamos.

P. ¿Y por qué la crisis le pasa factura a usted y no a Esperanza Aguirre, por poner un ejemplo?

R. Entre otras cosas porque la percepción de los ciudadanos es que, además de tener un presidente socialista en Cataluña, el presidente del Gobierno español también lo es. Quizás sería diferente si no fuera así, esto ya ocurrió en los inicios de los años noventa.

P. Pero hay presidentes de otras comunidades con serios problemas con la justicia y que no tienen estos problemas.

R. Ya sabe que hay electorados que lo perdonan todo.

P. El electorado catalán es más exigente que los otros?

R. No descubro nada si digo que el electorado de derechas es más condescendiente con determinados comportamientos de sus dirigentes que el de izquierdas.

P. Sus socios de ERC ya le piden elecciones. ¿No demuestra un gobierno muy débil?

R. Solo demuestra que estamos en vísperas de unas elecciones. En otoño toca y se celebrarán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de julio de 2010