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ANÁLISIS | Las consecuencias del debate más crítico

El PNV y las "líneas rojas"

Tras la celebración del debate sobre el estado de la nación, el siguiente eslabón en la cadena de retos decisivos del Gobierno es la negociación de los Presupuestos, el próximo octubre, donde se juega su continuidad. El reto para el Gobierno es tal que sus portavoces consideraban que una clave del debate radicaba en las pistas que diera sobre los apoyos o rechazos del Ejecutivo ante su reto presupuestario.

Este reto se hizo más acuciante cuando el portavoz de CiU, Josep Antoni Duran Lleida, se comprometió en mayo en el Congreso, durante el debate sobre el recorte social, a no apoyar los Presupuestos del Gobierno mientras el resto de los grupos le dejaban solo en esa votación.

Por eso, una de las sorpresas del debate sobre el estado de la nación ha sido la insistencia del portavoz del PNV, Josu Erkoreka, en ofrecerse como aliado del Gobierno en un pacto de estabilidad. De todos modos, fue una sorpresa relativa porque el líder del PNV, Iñigo Urkullu, ya lo anunció hace unos días en Euskadi y los socialistas le respondieron que hablarían tras el debate. Ayer fue el propio Zapatero el que solemnemente se comprometió en el Congreso a explorar la negociación con el PNV.

El punto vulnerable del PNV es asegurar su poder en las tres Diputaciones vascas

¿Por qué el PNV está interesado en negociar con el Gobierno de Zapatero, pese a su debilidad por la crisis cuando, además, fue desplazado por los socialistas del Ejecutivo vasco a pesar de ganar las elecciones vascas de 2009? El PNV quiere ocupar el espacio que deja CiU -que ha limitado su apoyo al Gobierno a las reformas- para rentabilizar políticamente su representación en el Congreso, convertida en instrumento clave ahora que está en la oposición en Euskadi. Se apuntó el año pasado un tanto importante al conseguir en la negociación de los Presupuestos del Estado de 2010 con el Gobierno de Zapatero una reivindicación de tanta fuerza simbólica como el blindaje del Concierto Económico.

Pero el PNV tiene, además, un punto vulnerable, desconocido fuera de Euskadi, y es su poder en las tres Diputaciones vascas. Las Diputaciones, instrumentos clave en el autogobierno vasco por disponer de la capacidad de recaudación, están gobernadas por el PNV y este partido necesita del apoyo de los socialistas vascos para aprobar sus Presupuestos de 2011 al no disponer de mayoría suficiente.

El lehendakari, Patxi López, ya ha adelantado su disposición a facilitar la negociación de Zapatero con el PNV, ofreciéndose como contrapartida a apoyar los presupuestos de las diputaciones. Pero también ha señalado en sus círculos próximos que no está dispuesto a que el PNV sobrepase las "líneas rojas" en la negociación con Zapatero. Esas líneas rojas consisten en que el PNV trate de comprometer al Gobierno de Zapatero en las alianzas que los socialistas vascos puedan tejer en Diputaciones y Ayuntamientos tras las elecciones de mayo de 2011 y que podrían convertirse en un torpedo al pacto entre el PSE y el PP en Euskadi.

El temor de los socialistas vascos es que el PNV intente asegurarse Diputaciones y Ayuntamientos cuatro años más por la vía de la negociación con el Gobierno de Zapatero, necesitado de apoyos para los Presupuestos. La insistencia, ayer, del portavoz del PNV en la negociación encendió las alarmas en el PSE.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de julio de 2010