El debate de la nación más crítico

Zapatero situará al PP como único adversario, aunque todos le ataquen

El presidente del Gobierno hará un relato de las medidas que ha tomado para afrontar la crisis y para lanzar un mensaje a los mercados

"Aquí hay un presidente del Gobierno, un Gobierno y un Grupo Parlamentario Socialista que se está dejando la piel por los ciudadanos para luchar contra la crisis porque esa es nuestra obligación". Esta declaración de principios del portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, José Antonio Alonso, más allá de la retórica obligada, responde al planteamiento que los socialistas hacen del debate de la nación. Frente a esta actitud esforzada, los socialistas colocan al presidente del PP, Mariano Rajoy, al que sitúan como un político "nada implicado en los problemas de los españoles, caracterizado por no haber hecho nada en favor de los españoles".

Este es el terreno en el que el PSOE y el Gobierno quiere situar el debate: el adversario es el PP. Este planteamiento, no obstante, queda a expensas del discurso del líder del primer partido de la oposición. Los socialistas son conscientes de que desde todos los rincones de la Cámara se disparará contra el presidente. "Pero no nos equivocamos, nuestro adversario es el PP, no los demás". Esta apreciación de dirigentes socialistas tiene como fondo su afán por llegar a acuerdos con los grupos de la oposición. La oferta de pacto que hará el presidente va dirigida a todos los grupos, también al PP, seguros en el Gobierno de que con ellos prenderá el acuerdo en algunos campos. Ahora bien, el enfrentamiento está servido si se cumplen las expectativas de dureza que esperan de Mariano Rajoy.

El Ejecutivo "se está dejando la piel por los ciudadanos", dice Alonso
Será clave el relato que haga Zapatero para explicar los recortes sociales

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"El líder del PP no ha propuesto nada en dos años para luchar contra la crisis, no ha arrimado el hombro y no ha aceptado ningún pacto ni acuerdo político para mejorar los destinos del país". Este es el retrato que el portavoz socialista, José Antonio Alonso, hizo ayer en TVE del líder de la oposición.

Pero toda la estrategia dialéctica se pondrá en marcha en las réplicas que hará Zapatero después de escuchar a los portavoces. En la primera parte del debate, el presidente del Gobierno, además, de los diputados, mirará a otros destinatarios: los ciudadanos y los mercados. Así lo expresó ayer la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega en la cadena SER: "El debate será la ocasión para que el Gobierno traslade a la ciudadanía las medidas que considera oportunas para que nuestra economía despegue y pueda ganar la batalla de la confianza de los mercados internacionales".

Será clave el relato que el presidente del Gobierno haga de cómo ha manejado la crisis y las medidas que ha propuesto, especialmente del recorte social de mayo, que ha supuesto un giro en la política social del Ejecutivo, la ruptura del pacto con los sindicatos así como la caída de la imagen de Zapatero y la superación del PP sobre el PSOE en diez puntos. "El presidente tiene que hacer un relato, con un lenguaje sencillo, que permita a los ciudadanos entender los cambios", señalan fuentes gubernamentales.

En este sentido, Zapatero no obviará referencias continuas a las medidas de ajuste que están tomando países de nuestro entorno. Esta es una baza que piensa utilizar cuando se le reproche que ha tardado demasiado en asumir la crisis y, por tanto, en tomar medidas.

Tratará de poner en valor las políticas sociales del Gobierno en estos años. "El mayor aumento de nuestra historia de gasto social debido a que el Gobierno socialista ha aumentado en un 58% estas partidas", recordó ayer la vicepresidenta primera.

De la Vega insistió en que "ante una crisis tan profunda cualquier otro mandatario hubiera puesto en marcha un gran recorte social". Y suavizó el recorte que imprimió Zapatero al señalar que "aunque han sido medidas difíciles y duras para pensionistas y funcionarios han sido pequeñas en proporción". A continuación, se comprometió a "recuperar las pérdidas de poder adquisitivo de funcionarios y pensionistas en el momento en que recuperemos la situación de crecimiento económico".

Tendrá además que responder a que ha tomado medidas cuando se las han impuesto, desde la Unión Europea. "También se las han impuesto a la canciller alemana, al primer ministro británico o al presidente francés", se defenderá Zapatero, según fuentes socialistas. En su relato, Zapatero abrirá una puerta al optimismo sobre la salida de la crisis con las reformas en marcha y las que va a llevar a cabo. Fernández de la Vega ya adelantó ayer que "hay muchos elementos positivos que están poniendo de manifiesto que las cosas empiezan a cambiar y las medidas que hemos puesto en marcha están dando resultados".

Aunque Zapatero tratará de insuflar de cierto optimismo sobre las perspectivas de la salida de la crisis, eludirá fijar un calendario del final de una crisis que ya ha sufrido varias mutaciones en su desarrollo. En el debate sobre el estado de la nación de hace un año ya lo evitó y desde entonces ha mantenido esta pauta.

Alonso adelantó ayer ese clima de esperanza que Zapatero tratará de imbuir. "Habremos cometido equivocaciones pero en líneas generales hemos hecho lo correcto y nos estamos dejando el cuerpo y el alma en la lucha contra la crisis y vamos a seguir haciéndolo con todo el coraje y toda la determinación". Pero no se llama a engaño: "Va a ser un debate duro y complejo y para eso estamos preparados".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0014, 14 de julio de 2010.

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