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El pacto laboral entra en vía muerta

Sindicatos, empresarios y Gobierno no avanzan - Mañana termina el plazo

La entrada del Gobierno en el diálogo social no ha cambiado el escenario. Si antes de su vuelta a la mesa de negociación, la distancia entre sindicatos y patronal hacía difícil el pacto de la reforma laboral, la reunión del sábado no alteró nada. Solo una cosa: en plena convulsión económica queda un día menos para que termine mayo y aumenta el pesimismo y el temor a un potencial fracaso, que puede desembocar en una huelga general.

El lunes finaliza el plazo marcado para alcanzar un pacto y si este no llega, la advertencia del Gobierno, reforzada por la presión del deterioro económico, está sobre la mesa: la reforma laboral se hará por decreto. Algo que en los círculos próximos a La Moncloa, al Ministerio de Trabajo y al PSOE consideran muy próximo. No hay previstas más reuniones.

El encuentro comenzó a las 10 de la mañana. Se pretendía que fuera discreto y, de hecho, no trascendió el lugar. A la cita acudieron el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, y el jefe de Gabinete de Presidencia, José Enrique Serrano; por parte sindical, el secretario general de CC OO, Ignacio Fernández Toxo, y el de UGT, Cándido Méndez; y por la patronal, su presidente, Gerardo Díaz Ferrán, y vicepresidente, Santiago Herrero . Hasta pasadas las seis de la tarde no se supo que había concluido. La presencia de Corbacho y Serrano en la mesa suponía la vuelta del Gobierno a la mesa tras varias semanas apartado de las conversaciones. Esto y que Zapatero cancelara su viaje a Brasil para implicarse en las negociaciones habían levantado leves expectativas de cambio. Pero su presencia no sirvió para desencallar las posturas de sindicatos y patronal. En público, sindicatos y empresarios muestran su disposición a pactar. Nadie quiere cargar con la responsabilidad de aparecer como culpable de la ruptura de las negociaciones en una situación como la actual: 20% de paro, 4,6 millones de desempleados, una titubeante recuperación... Así que al término de la reunión las dos partes reiteraron su compromiso para seguir negociando. Pero en privado, y cara a cara, las posturas se endurecen. No parece que las posiciones vayan a cambiar hoy, a menos que los negociadores recurran al teléfono. No hay ninguna reunión prevista, apuntan varias fuentes de la negociación. Centrales, patronal y Gobierno volverán a la mesa el lunes. Justo el día marcado como fecha límite para culminar las negociaciones, salvo que se observen posibilidades reales de alcanzar un pacto en los días siguientes. Y eso abona la tesis de que el pacto laboral tiene cada vez menos opciones de salir adelante. De materializarse este escenario, el Gobierno tomará el mando y recurrirá al real decreto. El 31 de mayo fue la referencia puesta por el presidente del Gobierno , José Luis Rodríguez Zapatero, para tener tiempo y poder ajustar el texto de la reforma antes del 15 de junio, fecha en que está previsto pasar el examen del Ecofin, el grupo de ministros de la UE. Zapatero quiere que la vicepresidenta segunda y ministro de Economía, Elena Salgado, acuda al encuentro con ella bajo el brazo. De ser así, el consejo de ministros del 11 de junio aprobaría dicha reforma. Esta posibilidad enfada a los sindicatos. Por eso el pasado jueves amenazaran con una huelga general si el decreto resulta 'lesivo' con los intereses de los trabajadores. Saben que la política del Ejecutivo ha dado un giro con el ajuste presupuestario. Temen que la reforma decretada busque satisfacer las demandas de la Unión Europea, la OCDE, el FMI y los mercados, que a partir de mañana examinarán la rebaja de la calificación de la deuda española que la agencia de evaluación Fitch publicó el viernes. 'No hay que establecer un escenario aprovechando la crisis', apuntan. Pero que el Ejecutivo parece resignarse a sacar adelante la reforma laboral por decreto no quiere decir que este sea su deseo. De hecho, fuentes del Gobierno, de su entorno y de los sindicatos señalan a la patronal como responsable de que la situación se haya enquistado. Piensan que en el seno de la patronal se ha instalado la opinión de que el viento sopla a su favor y Zapatero no tendrá más remedio que asumir sus posiciones. De ahí, que no se muestre receptiva a la propuesta de las centrales sindicales para aumentar la flexibilidad interna en las empresas o que haya situado en la redefinición de las causas del despido el elemento central del acuerdo, algo a lo que se niegan los sindicatos. Sin embargo, muchos observadores opinan que los problemas empresariales de Díaz Ferrán han debilitado tanto su situación al frente de la patronal que tampoco puede emplearse con dureza en la negociación para negociar con dureza. Pero, por otro lado, no falta quien piensa que 'la reforma pactada posible', no tendría posibilidades de salir adelante en los órganos de Gobierno de CEOE, por ser poco ambiciosa. Y esto llevaría al presidente a querer presentarse con dignidad en la asamblea del próximo día 22 de junio con una reforma laboral que merezca el aplauso de los empresarios.

LOS PUNTOS CLAVE DE LA NEGOCIACIÓN

- LAS POSICIONES CERCANAS.

- Plan juvenil. La alta tasa de paro entre los menores de 25 años supera el 40%. Los agentes sociales y el Gobierno coinciden en diseñar un plan que contenga subvenciones a la contratación y formación para los jóvenes que han perdido su empleo en la crisis. También está sobre la mesa la posibilidad de cambiar los contratos de formación y prácticas destinados a los jóvenes que buscan un primer empleo.

- Bonificaciones. Tras constatar la ineficacia de las bonificaciones generalizadas, el Gobierno ha planteado concentrar las subvenciones a la contratación en los colectivos más afectados por desfavorecidos: jóvenes, mujeres, discapacitados y parados de larga duración.

- Modelo alemán. Para impulsar los ajustes de costes salariales a través de reducciones horarias en lugar de los despidos, las partes están de acuerdos en modificiar los límites de los expedientes de reducción horaria para facilitar su uso.

- LOS PRINCIPALES ESCOLLOS.

- Despido. La patronal reclama redefinir las causas para tramitar los despidos procedentes e introducir nuevas. Actualmente los empresarios optan mayoritariamente por tramitar como improcedentes casi un 80% de los despidos (45 días o 33 por año trabajado) porque los jueves suelen inclinarse por el trabajador. El cambio facilitaría el despido procedente (20 días por año).

- Contrato de 33 días. Gobierno y patronal persiguen generalizar el contrato de fomento del empleo, que tiene un coste por despido improcedente de 33 días por año trabajado frente al ordinario de 45. Los sindicatos se oponen ya es casi general. Solo excluye a los hombres de 30 a 45 que no lleven más de seis meses en el paro: 381.000 parados de un total de 4,6 millones según la EPA.

- Cotizaciones sociales. CEOE habló de que hay un margen de cinco puntos para igualar

las cuotas con el nivel europeo. Gobierno y sindicatos se niegan.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de mayo de 2010

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