La crispación entre sindicatos y patronal crece en la recta final del pacto laboral

Méndez se muestra dispuesto a hablar sobre contratos y causas de despido

Las dificultades aumentan a medida que se acerca el final del plazo para alcanzar un pacto para la reforma laboral. Ayer, en vísperas de una reunión clave para conocer la suerte del acuerdo, se disparó la crispación entre sindicatos y empresarios. A primera hora de la mañana, el presidente de la Comisión Económica de CEOE, José Luis Feito, criticó la actitud de UGT y CC OO por amenazar con una huelga general si el Gobierno aprueba una reforma laboral. "Es absurdo. Eso es como el niño que para hacer daño a su madre, no come. Son reacciones infantiles, inmaduras", calificó.

El líder de UGT, Cándido Méndez, le dio pronta respuesta. "Este señor se comporta como un sicario que pretende inviabilizar [sic] y añadir más dificultades al diálogo social", cargó con dureza inusitada. Aunque rápidamente aclaró: "En nuestro caso, al menos, no va a conseguir incorporar más dificultades". Luego, a preguntas de los periodistas, Méndez definió el significado de la palabra sicario: "asesino a sueldo".

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El ataque de Méndez contra el dirigente empresarial obedece a que Feito es la cabeza visible del sector duro de CEOE, un grupo que no está dispuesto a dar luz verde al pacto laboral si no se cumplen los objetivos de la patronal. De hecho, Feito lideró el descontento de una facción de la patronal por la firma del Acuerdo de Negociación Colectiva en febrero. Y ayer marcó territorio. Reclamó una "reforma laboral de calado", pues si no, los ajustes presupuestarios no servirán de nada. En el lenguaje de CEOE, esto implica una reforma laboral que toque aspectos como el despido y las cotizaciones sociales, algo que lleva directamente al choque con los sindicatos.

Sobre la recta final de las negociaciones que arranca hoy, con una reunión que comienza a las diez de la mañana, Méndez afirmó que el hecho de que Zapatero haya suspendido el viaje a Brasil para implicarse directamente en la negociación "significa que el Gobierno implícitamente reconoce que ha significado un problema para el diálogo".

Ya por la tarde en Sitges (Barcelona), en un encuentro organizado por el Círculo de Economía y ante un auditorio poco favorable a sus tesis -un nutrido grupo de empresarios-, Méndez se mostró dispuesto a negociar sobre uno de los puntos que más discrepancias levantan en el diálogo social: las causas para contratar y despedir. "Hay que recuperar el contrato por causas objetivas. Si el problema es en relación con las causas y el proceso judicial, se puede analizar y hablar, para lograr fórmulas más certeras, pero siempre que siga usándose la tutela judicial", declaró.

Y hoy tendrá oportunidad de hacerlo, pues comienza un maratón de reuniones para intentar salvar el pacto laboral. A la primera no se sabe si acudirá el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, que hoy no tiene nada previsto en su agenda, según fuentes de su departamento. Si al final no hay acuerdo, el Ejecutivo prepara el decreto que podría aprobarse el próximo 11 de junio. Aunque en este caso está obligado a contar con otras fuerzas políticas. De ahí que la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, advirtiera ayer que, antes de aprobar el decreto laboral, el Gobierno consultará con otros "grupos parlamentarios".

No obstante, Corbacho mostró en un foro empresarial en Sitges confianza. "Mientras hay vida hay esperanza". Incluso abrió la posibilidad de negociar más allá del 31 de mayo. Aunque, desde el propio departamento, recalcan que la flexibilidad sólo se consentirá si hay posibilidades reales de llegar a un acuerdo.

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