El Ejército español regresa a África

España adiestra a militares de media docena de países de la mano de EE UU y la UE

El ministro de Defensa maliense, Natié Pléah, toma la palabra en el cuartel del 33 Regimiento de Paracaidistas en Baco-Djicoroni, un suburbio de Bamako. Malí, afirma, "aprecia enormemente los esfuerzos desarrollados por EE UU, así como por los países de la UE que le acompañan, Francia, España, Alemania, el Reino Unido y Holanda, para reforzar las capacidades operacionales de nuestras fuerzas". En el patio, bajo un sol abrasador, un puñado de militares españoles escucha el pasado día 3 las palabras de agradecimiento del ministro. Son los primeros que pisan el país donde Al Qaeda tiene secuestrados, desde hace casi seis meses, a los catalanes Roque Pascual y Albert Vilalta.

Dieciséis años después de que España retirase su destacamento aéreo de Guinea Ecuatorial, el Ejército español regresa tímidamente a África, de la mano de EE UU y la UE. Ya no son operaciones de ayuda humanitaria o imposición de la paz, como las de Congo o Chad, sino misiones de instrucción y adiestramiento con el objetivo de capacitar a los ejércitos locales para que puedan hacer frente a sus problemas de inseguridad.

Unos 30 mandos españoles han participado en ejercicios en el Sahel

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"El Plan África, aprobado en 2006, fue el primer intento de dar un enfoque global a las relaciones con el continente vecino", explica un experto, "aunque respondía a la necesidad imperiosa de frenar en origen la oleada de inmigración ilegal. El peso recayó en los ministerios de Exteriores y de Interior, pero el secuestro del Playa de Bakio y de los cooperantes demostraron que la piratería o el asentamiento de Al Qaeda en el Sahel suponen una amenaza directa para los intereses españoles, lo que ha obligado a Defensa a implicarse más".

Hasta 30 oficiales y suboficiales españoles se encuentran en Malí, Mauritania, Senegal y Nigeria. Proceden de los tres ejércitos y les coordina el teniente coronel de Infantería de Marina Rafael Roldán, adscrito al Centro de Coordinación Multinacional de las maniobras Flintlock 10, en Uagadugu (Burkina Faso). En los ejercicios, que concluyen hoy después de tres semanas de intensa actividad, han participado, además de EE UU y sus socios europeos, siete países africanos. La organización corresponde al Africom, el mando conjunto creado en 2008 por el Pentágono para ilustrar la importancia del continente africano en su estrategia global. Flintlock 2010 "mejorará la cooperación en materia de seguridad y de lucha contra las organizaciones terroristas", declaró en la ceremonia inaugural el embajador estadounidense Anthony Holmes.

Es la primera vez que militares españoles se despliegan sobre el terreno, aunque en 2008 la base de Rota (Cádiz) albergó el cuartel general del Flintlock. Defensa ha impuesto un cerrojazo informativo sobre la participación española, por temor a que se pudiera vincular a una hipotética operación de rescate de los cooperantes. Pero la decisión de participar estaba tomada mucho antes del secuestro.

"El objetivo de Europa y EE UU es instruir a los ejércitos africanos en técnicas de operaciones especiales para que puedan algún día limpiar su territorio de bases terroristas", agrega el citado experto. Se calcula que Al Qaeda tiene entre 200 y 400 hombres armados en la región.

Flintlock no es un caso aislado. Este mes se desarrolla en Rota parte del ejercicio Phoenix Express 2010, en el que marines de EE UU, con apoyo de la Armada española, instruyen a militares marroquíes y senegaleses en lucha antiterrorista. A la vertiente marítima del adiestramiento, coordinada desde Kenitra (Marruecos), se ha sumado el patrullero Cazadora. Siempre bajo la batuta del Africom, otro patrullero, el Centinela, se incorporó en abril a las maniobras Africa Partnership Station en aguas de Senegal, donde un equipo de la Infantería de Marina española se incorporó a la dotación del buque USS Gunston Hall de EE UU.

Desde febrero de 2008, el general Juan Esteban Verástegui es el jefe de la misión de la UE para la reforma del sector de la seguridad en Guinea Bissau, un país en riesgo de convertirse en un narcoestado. En Uganda, otro español, el coronel Ricardo González Elul, dirige desde este mes la misión EUTM de la UE, que pretende formar a 2.000 militares somalíes en un año. Se pretende poner coto desde tierra al fenómeno de la piratería en el mar. "EE UU tiene menos protagonismo ahí porque su guerra no es contra la piratería ni el narcotráfico, pero una cosa trae la otra y sólo es cuestión de tiempo que aparezca Al Qaeda", agrega el experto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 23 de mayo de 2010.

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