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La primera crisis del euro | Repercusión en los mercados

La peor semana en Bolsa desde la quiebra de Lehman

El rumor de que el BCE ultima una inyección multimillonaria en la banca amortiguó ayer el desplome

Vuelve el pánico. Como en los peores momentos que siguieron al hundimiento de Lehman Brothers en septiembre de 2008, los mercados se retuercen histéricos ante cualquier síntoma de que situación económica se hace aún más preocupante. La diferencia es que el problema dos años atrás era la incertidumbre ante la situación de la banca, mientras que ahora todas las miradas condenatorias se dirigen contra la deuda soberana de los países del euro. La desconfianza es contagiosa y ha impactado en las Bolsas europeas, que acaban de vivir la peor semana desde octubre y noviembre de 2008.

España vuelve a ser la más castigada de las plazas más importantes. Tan mal están las cosas que la caída de ayer, del 3,27%, ya casi ni sorprende. El Ibex ha perdido casi el 14% de su valor en la semana que ya se ha ganado el título de la segunda peor de la historia del índice. Sólo le gana una de octubre de 2008, cuando cayó el 21%.

Las miradas se dirigen contra la deuda soberana de los países del euro

En Madrid, la caída se ha ensañado con la banca y las constructoras

Al resto de Bolsas europeas, con desplomes superiores al 10%, no les ha ido mucho mejor la semana. Los mercados alemanes salen fortalecidos de nuevo: no sólo se está abaratando su deuda por convertirse en valor refugio, sino que el Dax de Francfort es de los que menos han caído: sólo un 7% en los últimos cinco días.

En Madrid, la semana negra se ha enseñado especialmente con la banca y las constructoras. Sacyr, que se ha dejado el 23%, ha sido líder en pérdidas. Detrás vienen el Banco Popular, Santander y BBVA, todos con caídas superiores al 19%. Analistas citados por Efe se explican los números rojos que ayer aguantó Europa por la retirada de capital de inversores estadounidenses, arrastrados por la tendencia bajista de Wall Street.

Y las cosas pudieron ser aún peores. Porque los gráficos mostraban caídas en vertical cuando un rumor hizo que las Bolsas de medio mundo repuntaran a partir de las 16.30 horas y recuperaran parte de lo perdido. Fuentes financieras aseguran que empezó a circular la idea de que el Banco Central Europeo (BCE) prevé en los próximos días inyectar en torno a 600.000 millones de euros en la banca de la eurozona. El presidente del organismo, Jean-Claude Trichet, ya hizo algo parecido en junio del año pasado, cuando trató de desatascar el crédito con una inyección de liquidez a la banca de 422.000 millones. Esta es una de las ideas que los analistas barajaban hace unos días. Pero el mercado se sintió defraudado cuando el jueves pasado la plana mayor del BCE anunció que no pensaba tomar ninguna medida excepcional. De confirmarse este rumor, supondría en cierta medida un paso atrás de Trichet respecto a su discurso del jueves. La idea sería capitalizar a las entidades con la esperanza de que compren deuda pública, que en estos días se ha convertido en un producto radioactivo: pocos quieren comprarlo y quienes lo hacen es a un precio desorbitado. "Esta forma barata de financiarse permitió a los bancos europeos recapitalizarse en 2009. Recibieron dinero barato que en muchos casos fue utilizado para comprar deuda a corto plazo con la que los bancos recibían un interés superior al que pagaban", señaló la compañía Miller Tabak en una nota recogida por Bloomberg.

Los inversores asistieron ayer a un paso más en el proceso de deterioro de la deuda soberana. A pesar de que la situación se mantuvo más o menos estable en la mayor parte de países europeos, los alumnos más rezagados de la zona euro volvieron a salir malparados. El caso paradigmático es el griego, cuyo bono a dos años llegó a aumentar a lo largo del día más de 200 puntos básicos, y superar de largo el tipo desproporcionado del 18%.

Entre tanta mala noticia, Goldman Sachs acaba de dar una buena al Gobierno español. El banco estadounidense calificó ayer de "creíble" el plan de reducción del déficit y de "buenas" sus perspectivas fiscales. Estos elogios no obstan para que Goldman recomiende a España que acelere algunas reformas pendientes para aplacar el nerviosismo de los inversores y el contagio de la crisis griega.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de mayo de 2010