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COLUMNA

En la ciudad fortificada

En un país en donde el idioma español sigue siendo aún un punto litigioso y motivo de recurrentes batallas políticas se inauguró el martes, prolongándose hasta el domingo 9 de mayo, el Festival de la Palabra de San Juan de Puerto Rico.

El festival, el primero de ese género que se celebra en esta la menor de las Antillas, es una iniciativa de osadas proporciones de la escritora puertorriqueña Mayra Santos Febres, primer finalista del Premio Primavera 2006, apoyada en la dirección de la programación por el escritor español José Manuel Fajardo. Con más de cien actividades, muchas de ellas coordinadas con los estudiantes de las escuelas públicas del país, se intenta fomentar la lectura entre adultos y jóvenes y promover el encuentro de las literaturas de Iberoamérica, el Caribe y la literatura hispana de los Estados Unidos. Además, siendo el Hay de Cartagena de Indias el único competidor en la región, los organizadores del Festival de la Palabra han querido organizar algo más abarcador, destacando, por otra parte, el atractivo de la ciudad fortificada de San Juan, bastión militar español desde el siglo XVI hasta la guerra del 98, colocándola protagónicamente en el desprovisto campo de las fiestas literarias del Caribe.

El miércoles por la mañana, durante la mesa redonda inaugural, el sol del Trópico se deleitaba castigando sin piedad a los pocos asistentes sentados en el majestuoso patio interior de Ballajá. Los organizadores no habían previsto instalar carpas frente a la tarima principal para proteger a los espectadores de la hirviente intemperie. A medida que el sol se inclinaba en la tarde y perdía de sus fuerzas, el patio comenzó a llenarse de un público entusiasta y muchos hubieran deseado más preparación.

Por otra parte, en ciertos medios literarios el festival ha ocasionado polémica, pues, paradójicamente, lo auspicia, con importantes fondos, el Gobierno de la isla y la alcaldía de San Juan, conocidos ambos por sus posiciones conservadoras que desfavorecen la cultura nacional puertorriqueña y por sus recientes recortes de la mitad del presupuesto y de la plantilla del Ministerio de Cultura del país.

Hector Feliciano es periodista y escritor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de mayo de 2010