Los carmelitas apartan al cura denunciado por pederastia

Es la primera vez. La congregación de los Carmelitas Descalzos ha seguido al pie de la letra el protocolo aprobado recientemente por el Vaticano contra supuestos casos de abusos sexuales por parte de miembros de la Iglesia: denuncia a la justicia civil e inmediata separación del supuesto abusador de cualquier ejercicio en el que pueda tener contacto con menores. Los Carmelitas Descalzos de Burriana (Castellón), tras consultar con los superiores de la orden en Madrid, han puesto en conocimiento de la Fiscalía un posible abuso sexual de uno de sus curas a un menor.

Los hechos ocurrieron en 2007. La víctima tenía entonces 16 años. Era monaguillo. Hoy está en una parroquia en América Latina. El supuesto abusador ha sido enviado a un convento de la misma orden en Castilla y León. El obispo de la diócesis Segorbe-Castellón, Casimiro López, hizo público ayer un comunicado en el que calificó de "inadmisible en la Iglesia y en la sociedad el caso de supuestos abusos a un menor por parte de un integrante de los Carmelitas Descalzos". Y pidió "perdón" por ello. El obispo insistió en "la colaboración con las autoridades judiciales para el esclarecimiento de los hechos".

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Pagó al monaguillo

La supuesta víctima de los hechos, que desde el lunes están en manos de la Justicia, y sobre los que tendrá inicialmente que pronunciarse la Fiscalía de Castellón, es de una familia profundamente creyente y practicante. Entró como monaguillo y poco a poco el cura, ahora provisionalmente desterrado, le fue dando más responsabilidades, tanto en misa como en catequesis. Le pagaba, además, cada mes 100 euros.

La denuncia recoge, según fuentes judiciales, varios episodios en los que el entonces adolescente fue sometido a acoso y a abuso sexual. La más conmovedora y explícita es la que se refiere a un día en el convento en el que el cura se encerró en una habitación con el chico, puso un candado, le invitó a echarse en la cama, le hizo tocamientos y llegó a proponerle practicar el acto sexual.

Ayer, en Burriana, la sorpresa era mayúscula, igual que la preocupación por los niños que han estado con el párroco, por ejemplo, en la preparación a la comunión. El cura Pedro Jesús, de la parroquia de Burriana, expresó ayer su rechazo a cualquier práctica de abuso a menores "venga de quien venga".

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